Certamen Pinos Nuevos: gesta solidaria y experiencia inolvidable

“Leer es una manera de crecer, de mejorar la fortuna, de mejorar el alma, otra gran fortuna que debemos a la colosal Naturaleza”, José Martí.

El habanero Centro Cultural Dulce María Loynaz fue sede de un acontecimiento muy importante para la Cultura nacional: la Creación del Certamen Literario Pinos Nuevos, cuando intelectuales argentinos decidieron, en un gesto de solidaridad sin precedentes, romper el bloqueo económico, financiero y comercial norteamericano contra Cuba, y “recaudar fondos para la impresión en la Argentina de cien títulos de autores cubanos inéditos”.

“(…) Esta situación afecta muy particularmente a la producción de bienes culturales y en especial a la edición de libros, poniendo en peligro la continuidad de una producción que ha dado muestras suficientes de contarse entre lo mejor que produjo la humanidad. El camino que incluye a José Martí, a Gertrudis Gómez de Avellaneda, a José Lezama Lima, a Juan Marinello, a Nicolás Guillén, a Fina García Marruz, a Cintio Vitier, a Miguel Barnet, a Roberto Fernández Retamar (…) Guiados por la conciencia del enorme daño que esta situación produce al heroico pueblo de Cuba (…) nos hemos dado a la tarea de ayudar –con la publicación de autores cubanos inéditos –que este infame designio se consume contra el país/pueblo que encarna los esfuerzos más serios y consecuentes que se hayan hecho jamás en América Latina por sostener una posición antimperialista y producir cambios profundos y definitivos en la sociedad y los individuos. Si vence el bloqueo en este punto, el daño a la cultura y a la literatura de nuestro continente será irreparable”; expuso el Comunicado emitido en aquel entonces por los intelectuales argentinos, entre los que se hallaban Aurelio Narvaja, Susana Donaire y Jorge Timossi.

La convocatoria para los diferentes géneros literarios realizada por el Instituto Cubano del Libro, junto a otros medios de comunicación cubanos, contó con la colaboración para miembros del jurado de prestigiosas figuras de la intelectualidad de la Isla como: Poesía–Fina García Marruz, Eliseo Diego y Roberto Fernández Retamar; Narrativa—Ambrosio Fornet, Gustavo Eguren y Senel Paz; Ensayo—Cintio Vitier, Fernando Martínez Heredia y Max Figueroa; Teatro—Raquel Carrió y Vivian Martínez Tabares; Literatura para niños y jóvenes—Julia Calzadilla, Enrique Pérez Díaz y Emilia Gallego; Literatura científico-técnica—José Altschuler, Manuel Rivero de la Calle y Luis Rodríguez Rivero. Todos y cada uno de los libros llevó el nombre de Pinos Nuevos, en homenaje al discurso del Héroe Nacional de Cuba José Martí, en el que enfatiza sobre la labor de las nuevas generaciones de intelectuales y su posición de vanguardia ante la palabra y la acción.

Al presidir este encuentro, como bien explicara la joven escritora Zaida Capote, “hoy es un día de recuentos, de memorias, de rendir homenaje a las personas que hicieron posible el surgimiento del Concurso Pinos Nuevos, a los iniciadores de esta excelente idea, a los que soñaron este encuentro y nos salvaron de la tremenda tristeza que significaba la inexistencia de esperanzas para el movimiento editorial cubano con la existencia del Período Especial de aquel entonces.

“Esto fue para todos nosotros una salvación, al ayudar a entender que podíamos trabajar en Cuba y esto, para mi joven generación, constituyó no sólo una salvación, sino que también sirvió para constatar que la solidaridad podía ser efectiva y real”.

Mercy Ruiz, quien en aquel entonces (1992) era vicepresidenta del Instituto Cubano del Libro (ICL), significó que nuestra industria poligráfica, producto del criminal bloqueo norteamericano contra Cuba “estaba completamente parada, producto de la ausencia de materias primas y de la ausencia de piezas de repuesto para determinados equipos. Incluso, los trabajadores y operarios tuvieron que transformarse en artesanos muchos de ellos (…) Fue cuando el escritor argentino y dueño de la editorial Colihue, Aurelio Narvaja dijo que iba a romper el bloqueo contra Cuba y que oficiaría un proyecto para editar cien libros de autores jóvenes inéditos. Esto ocurrió a finales de 1992, con la perspectiva de presentar los libros ganadores en la Feria del Libro de Buenos Aires en 1994. Y así se hizo para orgullo y satisfacción de todos. Nuestra industria editorial renació”.

Laidi Fernández de Juan, Vitalina Alfonso y Alberto Marrero, ganadores del Certamen, y Susana  Donaire, para quien este proceso fue entrañable y vital, y quien aún mantiene el vínculo solidario y hasta emocional con los integrantes del jurado y ganadores de Pinos Nuevos.

Así y para este homenaje efectuado el Centro Cultural Dulce María Loynaz se reunieron un grupo de promotores del Instituto Cubano del Libro y de otras editoras, al igual que ganadores de ese certamen junto a escritores y artistas de este país. Entre ellos, Laidi Fernández de Juan y Alberto Marrero, quienes intercambiaron con los asistentes algunas de sus experiencias personales de aquel entonces. Ella, como médico internacionalista brindando sus servicios en África, experiencia a partir de la cual escribió su volumen Dolly y otros cuentos africanos, premiado en Pinos Nuevos; y Él, ex alto oficial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, hoy al frente de la Sección de Escritores de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

¿Qué significó para nosotros y, en especial para la Cultura cubana, la creación del proyecto Pinos Nuevos?, resaltó Fernández de Juan:

Dolly y otros cuentos africanos, mi primer libro es con el que adquirí la mayoría de edad, y en momentos en que no teníamos la esperanza de ser escritores. Nunca tuve pretensiones de que llegase a ser un libro publicado. Empecé a escribirlo a instancias de Eliseo Diego quien siempre me decía: Cuéntame algo sobre África; escribe algo sobre África, hasta escuchar la convocatoria a través de la radio.

“Me dio muchísimo gusto verlo publicado. Si ese gesto solidario de los argentinos no hubiese ocurrido, dudo mucho que todo esto haya ocurrido, porque este es un camino bastante árido,  y en momentos bastante difíciles. La trascendencia de Pinos Nuevos es muchísimo mayor de lo que nosotros podamos imaginar y de todo lo que los amigos argentinos y argentinas pudieron prever. Fue un gesto solidario que se convirtió en un bosque de muchísimos pinos. Homenaje y gratitud infinita a los jurados cubanos y argentinos; a los y las editoras, al Instituto Cubano del Libro… ¡A todos, como experiencia inolvidable!”.

Astrid Barnet / Tomado de Cubarte

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