Faustino Pérez: la conducta de la Revolución

Este 15 de febrero se cumplen cien años del nacimiento de  Faustino Pérez Hernández, un combatiente revolucionario a quien Fidel considerara “la conducta de la Revolución”. Así de íntegro, puro y vertical fue el hombre que habiendo nacido en un humilde hogar campesino, se afanó en estudiar Medicina y con muchos esfuerzos y sacrificios lo logró.

Así de leal fue el joven revolucionario que desde 1955 integró la dirección nacional del Movimiento Veintiséis de Julio, y un año después formó parte de la expedición del yate Granma, libró tras el desembarco en Las Coloradas el combate bautismal de Alegría de Pío y fue de los pocos sobrevivientes que se reencontraron en Cinco Palmas para continuar la lucha en las serranías del oriente cubano.

Así de resuelto y valeroso fue el luchador clandestino al frente del M-26-7 en la capital, en cuyo desempeño encabezó arriesgadas acciones como el secuestro del campeón mundial de automovilismo Juan Manuel Fangio, la llamada noche de las cien bombas en La Habana y la huelga del 9 de abril de 1958.

Así de autocrítico fue el revolucionario que tras esa fracasada huelga sintió un inmenso dolor y una profunda vergüenza, a las cuales respondiera Fidel en una carta donde expresara: “La calidad de un hombre no puede medirse sino en instantes como estos, y quien tenga sangre de luchador, nada puede amar tanto como los momentos difíciles”.

Así de capaz, consagrado e incondicional fue el dirigente que, una vez alcanzada la victoria, ocupó sucesivamente las responsabilidades de Ministro de Recuperación de Bienes Malversados, Jefe de Sanidad Militar, Presidente del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, Embajador de Cuba en la República de Bulgaria, Jefe de la Oficina de Atención a los Órganos Locales del Poder Popular, primer secretario del Partido en la entonces región de Sancti Spíritus, Director de la Empresa Agroforestal Victoria de Girón en la Ciénaga de Zapata y miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba desde su constitución.

Así fue también de sencillo y honesto el infatigable Faustino Pérez Hernández: el hombre a quien por sus altísimos valores humanos, patrióticos y revolucionarios, fuera tan justamente considerado por Fidel “la conducta de la Revolución.”

 

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