Escobas y sudor, por La Habana

Servicios comunales en La Habana. (Foto: tribuna.cu)
Servicios comunales en La Habana. (Foto: tribuna.cu)

Hace pocas horas hubo una feria de venta de productos industriales y alimenticios en la intercepción de las calles N y 17, en el Vedado.
Ese tipo de espacio genera desechos.

Este reportero fue testigo de cómo un policía joven bajó de su bicicleta y le impuso una multa a un hombre, grueso de espejuelos oscuros, que arrojó un papel en la calle.

Otro momento, a principios de febrero en la red social Facebook una pareja de capitalinos se quejaba de que agentes del orden les multaron por estar sentados incorrectamente en uno de los bancos del remozado Paseo del Prado, en La Habana Vieja. Los pies sobre el banco y el cuerpo encima del espaldar.

Los sancionados se clamaban y aludían que se sentaron así porque la banqueta estaba sucia. Pero seguramente ese churre, lo impregnaron otros como ellos que se sentaron incorrectamente también. Con esas posturas inadecuadas proyectan además un mal ejemplo a las nuevas generaciones y turistas que transitan cotidianamente por el bello Prado habanero.

¿Por qué estos ejemplos? Hoy es el Día de los Trabajadores de Servicios Comunales en homenaje al Comandante Faustino Pérez, quien nació en esta fecha en el año 1920.

Faustino es mártir del sector, fundador del Movimiento 26 de Julio, expedicionario del Granma, consagrado a su trabajo.
Esta es la jornada en la que estimulan a mujeres y hombres de cualquier edad que con recursos muy limitados, escobas, sudor, y mucho sacrificio hacen un esfuerzo por mantener nuestra ciudad limpia.

A veces nos quejamos por el surgimiento de vertederos, pero esos basureros los creamos los propios residentes en la capital.

Hay quienes, haciéndole el juego a la prensa que hurga en los conflictos de nuestro sistema social, publican constantemente fotos en internet de sitios donde pulula la basura, escombros. Desechos generados por nosotros mismos en lugares donde hace poco pasaron los camiones recolectores.

Problemas hay: a veces se incumple con los ciclos de recogida, en ocasiones buscas, miras alrededor y no ves un cesto o un tanque donde echar la envoltura de un caramelo. Pero éste que les habla nació en una villa antiquísima que permanece pulcra, preservada, cuidada de día y de noche y tampoco tiene muchos latones de basura, sino que los espirituanos sacan sus desperdicios días alternos, a la hora que pasa un camión o un carretón para recogerlos.

Se trata de crear conciencia, de aportar todos en La Habana, de que cada uno ponga de su parte para que la capital luzca esbelta, gallarda, como se merece.

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moda/rm

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