¡Cumplimos cincuenta años, compay!

Elpidio Valdés anda de la mano de Juan Padrón desde hace cinco décadas, cuando de su espíritu creativo surgió en 1970 durante su trabajo en el Semanario Pionero y se convirtió en su principal creación literaria y cinematográfica, además de símbolo nacional para varias generaciones de cubanos.

De todas las satisfacciones que Elpidio Valdés le ha dado a Juan Padrón está precisamente la aceptación que este ha tenido en los niños y los adultos que también lo han acogido; pero sobre todo lo entusiasma saber que este personaje de ficción fue dirigido a infantes comprendidos en las edades de diez y once años, que es en las que se sueña generalmente con los héroes.

Sobre la manera en que lo concibió, Padrón recuerda: “Yo había visto muchos filmes de cowboys y me fijé en que muchas veces no utilizaban las armas que realmente se usaron en esa época. Entonces me propuse estudiar, investigar bien todos los aspectos referentes a las armas que se utilizaron en la guerra de independencia: cómo era la vida de los mambises, de los españoles, incluso, busqué en los archivos que en Madrid, España, recogen toda la historia de cómo fue la guerra, porque yo quería presentar la verdadera historia, no inventar nada, ser lo más leal posible a la historia y creo que lo he logrado”.

Elpidio, con su cabello negro, sombrero, uniforme blanco y acompañado de su fiel caballo naranja y negro Palmiche, todavía hoy aparece en pantallas de cine y televisión a 50 años de su estreno como animado y reconocido como el más emblemático de la cinematografía cubana.

Inicialmente concebido para historietas ilustradas, este personaje hace su primera incursión en el cine en el año 1974 con los filmes Una aventura de Elpidio Valdés y Elpidio Valdés contra el tren militar. En la historia del dibujo animado en Cuba, la existencia del personaje de Elpidio ha sido una revelación, no sólo para el público al que va dirigido sino, incluso para sus propios realizadores, quienes cada día se sorprenden por los aportes que los niños hacen a sus argumentos y estética.
Fueron precisamente los niños quienes alertaron al realizador la ausencia de personajes femeninos en sus historias, surgiendo de esta manera María Silvia y Eutelia como las heroínas femeninas de esta serie.

Padrón, destacado realizador, caricaturista e ilustrador cubano, además de la serie animada Elpidio Valdés a la cual le dedicó casi una treintena de capítulos y dos largometrajes, ha sido reconocido internacionalmente por su extensa filmografía donde resalta asimismo la cinta Vampiros en La Habana, los cortos Filminutos, entre varias producciones.

Merecedor del Premio Nacional de Cine, y del Humor, es un creador imprescindible con más de sesenta cortos y cinco largometrajes de animación en su haber, y que ha recibido diez Premios Corales en distintas ediciones del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano.

El volumen Elpidio Valdés. Los inicios, de Juan Padrón publicado por Ediciones La Memoria, del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, reúne las primeras cuatro historietas de Elpidio. Son, si se quiere, su acta de nacimiento ante los ojos de los lectores y las lectoras, y luego pasaron a ser dibujos animados. Ambos a su vez pasaron al imaginario popular de la nación para quedarse, para completar las vidas de los cubanos con sus peripecias, su humor y su lenguaje popular.

No faltarán por estos días los homenajes oportunos a Juan Padrón, director, caricaturista, ilustrador, historietista y al personaje icónico de cinematografía cubana infantil, quien cinco décadas después todavía sigue contagiando a los más jóvenes con su genialidad y agradece al ICAIC por siempre. Y con el mismo entusiasmo quiere “retomar la época de las historietas de Elpidio, no hacer una historieta de dos páginas, sino de cuarenta y sesenta, y volver a hacer la serie nueva”.

¡Padrón y Elpidio, por muchísimas décadas más, permanecerán en el corazón de su gente!

Ana Rosa Perdomo Sangermés / Tomado de Radio Enciclopedia

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