El color de la perseverancia, una exposición para descubrir historias, vidas y misterios

Espacios que destacan por su belleza y crean sensaciones, reviven sentimientos o simplemente llaman la atención del público son mostrados en la exposición El color de la perseverancia, de los jóvenes artistas Daimely Lorenzo Núñez y Miroslav de la Torre Kozorez.

La muestra, que se exhibe en la galería del Pabellón Cuba, es evidencia de la dinámica en la que se desenvuelve el mundo contemporáneo que obliga al arte a una constante resemantización, a una continua revisión de valores estéticos en busca de novedades y la exclusividad en términos formales y conceptuales.

Aunque estos artistas no están ajenos a los nuevos medios del arte contemporáneo y en ocasiones han hecho uso de la instalación y el enviroment, siguen siendo cautivados por la pintura como un medio de expresión que responde y da curso a sus inquietudes creativas.

Las obras presentadas en El color de la perseverancia responden a una gran diversidad temáticas y, por ello, se dialoga sobre las complejidades del mundo del arte, la soledad, el destino, lo eterno y transitorio como la felicidad añorada por los humanos, la historia y lo autorreferencial, a la vez que se juega con el universo del escritor J. R. R. Tolkien y se utilizan frases de canciones de grupos de death metal.

Sobre cómo se conformó esta nueva exposición, la propia Daimely Lorenzo Núñez, nos comenta: “Parto de bocetos que realizo primero digitales para después llevarlos al lienzo y buscar en el color intenso y en su neutralización; así como en los trazos y manchas de color a través de la búsqueda de altos contrastes, unidos por un interés grande en la composición y realizado generalmente a espátula, pincel y dedos, centrarme en la fuerza expresiva que emana del color y la forma en el espacio del lienzo y hacer un modus operandi capaz de viabilizar adecuadamente mis ideas”.

Más adelante subraya: “Empleo la distorsión física y la desproporción de las figuras como un recurso expresivo que acentúa la violencia y la deshumanización de las imágenes. Los textos además de enriquecer visualmente la pieza se hallan orientados a apoyar el mensaje propio de la obra. Se tratan de obras que apelan al retrato y a la figura humana, desde una óptica informalista, para hablarnos de individuos enajenados, sufridos, seres que han perdido la utopía y cuyas miradas exhalan desasosiego (como en el cuadro Los libros y las noches)”.

También explica Lorenzo Núñez que la intención es que el espectador ancle su mirada y descubra energías, historia, vida y muerte, pesadumbre y misterios, que muchas veces resultan insolucionables, pero sí encuentran un camino de expresión.

“Para mí lo importante es identificarme con los espacios por su belleza y voluntad característicos, no me interesa que el receptor reconozca el lugar; solo busco sembrar inquietudes, crear sensaciones, revivir sentimientos, llamar la atención de mi época”.

Miguel Darío García Porto / Tomado de Radio Enciclopedia

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