La lealtad a Fidel y a la Revolución, atributos de Camilo Cienfuegos

Conocido  también  como el Señor de la Vanguardia y el Héroe de Yaguajay,  el 2 de diciembre de 1956  figuró entre los 82 combatientes que desembarcaron por Los Cayuelos, en la costa sur de Oriente.

Su amplia sonrisa, el amor hacia los niños, el sombrero alón, la barba negrísima, pero sobre todo, la lealtad  a Fidel y a la Revolución fueron atributos que todos admiraban en Camilo.

Por  ello su desaparición física el 28 de octubre de 1959  dejó en el pueblo  un profundo dolor y tristeza, tras perderse su avión en el mar en un viaje procedente de Camagüey.

Nace  Camilo el seis de febrero de 1932, en la barriada habanera de Lawton, La Habana. Hijo de padres originarios de Pravia, Asturias y de Castro Urdiales, Cantabria, de humilde extracción social.

La familia Cienfuegos Gorriarán estaba encabezada por Ramón Cienfuegos, sastre de profesión y anarquista de pensamiento, que luego se fue acercando hacia líneas socialistas lo cual lo evidencia, entre otras cosas, el hecho de haber escogido para maestra de Camilo a una profesora de filiación comunista.

Aunque el hecho mencionado pueda parecer insuficiente a un primer análisis, no lo es tanto si consideramos que la corriente anarquista y su variante anarco-sindicalista habían sido en Cuba, hasta el momento, frenos para el accionar socialista debido a la resistencia que oponían los representantes del anarquismo a los planteamientos socialistas -apuntan fuentes consultadas-.

Por tanto no confiaría la educación de su hijo a una persona que tuviera un pensamiento totalmente opuesto al suyo, además es conocido que entre otras cosas publicó un manifiesto a favor de los soviets que se llamó La Revolución rusa se extenderá por todo el mundo.

 Desde pequeño Camilo sintió tanta pasión por el béisbol que perdía la noción del tiempo. Al principio era un mal jugador, incluso nadie lo quería en su equipo, pero se esforzó tanto por aprender que en el año 1947participó en el campeonato de béisbol intercolegial. También integró el equipo campeón de voleibol entre escuelas secundarias.

El 21 de septiembre de 1949, a los 17 años de edad y ya concluidos sus estudios primarios superiores, firmó su boleta de ingreso a Academia Nacional de Bellas Artes San Alejandro.

 Asistió durante el primer semestre del curso académico de ese año, pero abandonó sus estudios por problemas económicos. Durante el período en que fue estudiante de San Alejandro, estuvo trabajando en la tienda “El Arte”, como aprendiz de sastre. Su temperamento jovial y sonrisa franca, le hacía ganar amigos desde el primer encuentro.

En el año 1948, participó en las protestas populares contra el aumento del pasaje en ómnibus. En 1954, se vincula a la lucha contra la dictadura de Batista y es fichado por los órganos represivos, por lo que se ve obligado a abandonar el país.

Buscando mejores oportunidades económicas para su familia y protección para su vida, decide emigrar hacia los Estados Unidos con solo 21 años de edad. En 1955 fue detenido y deportado a Cuba, incorporándose a las luchas estudiantiles, resultando herido en una manifestación de protesta. Preso, torturado y fichado por los sicarios del régimen dictatorial, tuvo que retomar el camino del destierro en Nueva York uniéndose a la oposición revolucionaria en el exilio.

En Nueva York supo del proyecto que encabezaba Fidel Castro, encaminado a organizar una expedición armada en México con el propósito de desembarcar en Cuba y emprender la lucha armada contra la dictadura.

Aquella empresa encajaba con sus ideales y, tras ser expulsado por las autoridades migratorias estadounidenses luego de vencerse su permiso de residencia, marchó hacia México, a donde llegó el 19 de septiembre de 1956.

Sin ser enviado por ninguna célula del Movimiento 26 de Julio le resultó difícil ser aceptado en el movimiento revolucionario. Reinaldo Benítez fue quien lo presentó a Fidel Castro y cuando este lo aceptó fue enviado al Campamento de Ciudad Victoria. Desde este campamento escribió a un amigo: “Esos que luchan, no importa dónde, son nuestros hermanos.”

Conocido también  como el Señor de la Vanguardia y el Héroe de Yaguajay  el 2 de diciembre de 1956  figuró entre los 82 combatientes que desembarcaron por Los Cayuelos, en la costa sur de Oriente.

Tras la dispersión de Alegría de Pío, producida tres días después, se retiró en compañía de los expedicionarios Pablo Hurtado y Francisco González, incorporándose poco después al grupo de Juan Almeida. El 18 de diciembre logró reagruparse con Fidel.

El 16 de abril de 1958, fue ascendido a Comandante y promovido a jefe de la Columna Dos Antonio Maceo para operar en el triángulo cuyos vértices estaban situados en las ciudades de Bayamo, Manzanillo y Victoria de Las Tunas, así como las áreas urbanas de estas ciudades. Sus proezas fueron legendarias; se caracterizaba en los combates por su valentía e intrepitez.

Al pasar las fuerzas rebeldes definitivamente a la ofensiva, el 18 de agosto de 1958 recibió la riesgosa misión de que, junto a la Columna 8 Ciro Redondo —del comandante Ernesto Che Guevara— realizara la invasión al centro del país, reeditando la proeza de los mambises en la Guerra de Independencia. Fidel firmó la Orden Militar de la invasión, mediante la cual se creaban las Columnas dos y ocho, al mando de los Comandantes Camilo Cienfuegos y Ernesto Che Guevara respectivamente.

El pueblo cubano lleva a Camilo en el corazón; fueron escasos los meses que intercambió con él luego del triunfo revolucionario de enero de 1959, pero suficientes para darse cuenta de que nunca lo olvidarían.

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