De Cuba, la Tula

Este sábado 1ro. de febrero se cumplen 147 años desde que partiera del mundo Gertrudis Gómez de Avellaneda, una de las figuras más descollantes de nuestra literatura. Aunque perteneció a una familia de procedencia española, estuvo profundamente unida a la ínsula que la viera nacer.

En Gertrudis se conjuga esa rica unión de dos latitudes que determinaron sus horizontes creativos. Se expandió a los lenguajes de la poesía, la novela y el teatro. A todos supo llevar el dramatismo que signó sus días y el amor por las orillas que aguardaban su presencia.

De España fue, pero de Cuba también. A las dos acudió para obtener los argumentos que tejió con amores, desamores y antiesclavismo. La obra poética y narrativa que concibiera tenía el peso de un temperamento del que muchos hablaron aquí y allá.

La fortaleza de Tula, como también se le conociera a Gertrudis, despertó incluso los juicos del Apóstol, quien supo valorar el temple de su quehacer. Las relecturas y evocaciones respecto a sus atributos personales y artísticos no han cesado.

Aún muchos tienen en la memoria aquellas escenas protagonizadas por la actriz cubana Gina Caro en La pasión desobediente, obra basada en la vida de la Avellaneda. Entonces adoptaba Gertrudis pose de ave en cuyas alas llevaba la sal del mar y el olor a tinta fresca. Eran parlamentos del dramaturgo cubano Gerardo Fulleda León.

Tula perdió a una hija, acontecimiento que lastrara para siempre su existencia. Tuvo los sinsabores de un amor insatisfecho y el impedimento de ocupar una silla en la Real Academia Española. Tal vez los infortunios robustecieron el ánimo que le permitió encontrar las enterezas en cualquier oscuro rincón.

Sus letras sí tuvieron luz y de ello dan cuenta textos como la novela Sab, o el tan difundido poema Al partir. No ha de extrañar que en Cuba esa composición despierte especial interés, pues a la Isla dedica tales estrofas. Decía adiós a Cuba mientras llevaba consigo el color de cada paraje antes recorrido.

Hablar del romanticismo lleva una mención obligatoria: Gertrudis Gómez de Avellaneda, mujer de escritura y prolífica isleña por todos los tiempos.

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