José María Vitier: hijo ilustre de la cultura cubana

El pianista y compositor José María Vitier nace de una familia de personalidades cubanas amantes de la música y la literatura el 7 de enero de 1954.

Hijo de los poetas y ensayistas Cintio Vitier y Fina García Marruz, en 1962 comienza a estudiar piano hasta ingresar en el Conservatorio Amadeo Roldán; y en torno al año 1975 comienzan a emerger en el panorama de la música cubana sus primeras composiciones para cine, etapa en la que trabaja en la Escuela Provincial de Música de la occidental provincia de Matanzas.

Se forma entonces un artista que funde la música de cámara y la popular de profunda tradición cubana en la que, según expertos, hay influencias de los músicos Saumell, Cervantes y Lecuona; y en cuya creación se mezclan elementos del jazz y de la música latinoamericana.

José María Vitier fue pianista y compositor del grupo Síntesis hasta que en 1983 funda su propio conjunto de música instrumental. Fue profesor de piano en la Escuela Nacional de Arte y estudió composición en el Instituto Superior de Arte. Es compositor de música para danza, ballet, teatro, televisión, cine y música religiosa y vocal.

Obtuvo la Medalla Alejo Carpentier y la Orden Félix Varela, máxima distinción otorgada en el país por mérito artístico y aportes a la cultura nacional; el Primer Premio del Concurso La Edad de Oro por Suite de Canciones Infantiles, con textos de Mirta Aguirre (1977); el Ocella, a la mejor música compuesta para un filme, en el Festival Internacional de Cine de Venecia (1988); el Coral, a la mejor música para un filme en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano (1992); y el EGREM, al mejor disco de música instrumental y Gran Premio EGREM al mejor disco editado en 1993; entre otros galardones.

En todas las obras del compositor y pianista José María Vitier se percibe una gran belleza. Su trabajo cinematográfico ha sido premiado internacionalmente.

Vitier reconoce que su música para cine “puede sintetizarse en una sola expresión: La búsqueda de la emoción mediante melodías alegres o melancólicas, épicas o líricas, cultas, populares, de más largo o corto aliento, melodías para historias ajenas y que ahora me acompañan siempre”.

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