Munch y mambo en el Jazz Plaza 2020

Para animar el 35 Festival Internacional Jazz Plaza, que desarrollará sus acciones entre el 14 y el 19 de este mes en La Habana y Santiago de Cuba, el Centro Nacional de Música Popular, organizador principal del evento, convocó al notable artista Nelson Domínguez y al joven clarinetista y compositor Janio Abreu, a que aportaran respectivamente la visualidad y el tema musical de la cita.

Nelson, premio nacional de Artes Plásticas, donó la obra titulada El otro Munch, en la que recrea libremente, desde las claves de su identidad insular, una pieza icónica del arte moderno, El grito, del noruego Edvard Munch (1863–1944). En realidad el punto de partida para la realización de Nelson es uno de los cuatro cuadros que bajo ese nombre pintó el creador escandinavo, justo el que pertenece a la colección de la Galería Nacional de Noruega.

El cuadro de Nelson constituye la base del cartel y otros soportes promocionales del evento, con lo que el jazz cubano, por segunda vez, estará asociado a la impronta de destacados artistas visuales de la Isla, puesto que en la edición anterior contó con una obra del maestro santiaguero Alberto Lescay.

Abreu compuso Mambo 35 con toda intención, no solo por la cifra que se corresponde con el número de ediciones del evento, sino sobre todo por  abordar una de las especies sonoras cubanas que mayores y más sólidos vínculos guarda con el mainstream del jazz y en particular con su vertiente latina.

Se suele destacar únicamente una ruta en esa relación, la que tiene que ver con la influencia de las bandas de jazz de la llamada era del swing en el formato instrumental del mambo, sobre todo a partir de la experiencia del matancero Dámaso Pérez Prado, determinante en la internacionalización del género cubano, cuando existe otra vía mucho más importante a partir de los años 50 del pasado siglo, etapa en la que el llamado jazz latino, en un principio llamado afrocubano y definitivamente cubano, con el mambo entre sus

ingredientes, tanto en Estados Unidos como en Cuba, contaminó para siempre el discurso del género.

Esto último lo tuvo muy en cuenta Abreu: “Quise rendir homenaje a los grandes que hicieron surgir el cubop y otras expresiones del jazz cubano, en orquestas y descargas. La percusión es decisiva y comoquiera que Irakere pesa, la experiencia de Enrique Pla era indispensable. Me satisface escuchar que lo que escribí fue enriquecido por el talento de todos los que participaron en la grabación”.

Aquí la nómina: el incombustible Bobby Carcassés, fundador de Jazz Plaza; Alaín Pérez, Zule Guerra, Teresa Yanet y Vocal Renacer en las voces. Junto a la batería de Pla, Yandy Martínez al bajo, Adel González, tumbadoras; Aniel Tamayo, timbales; Héctor Quintana, guitarra; Alejandro Falcón, piano; Yasek Manzano y Tommy Lowry,  trompetas; Eduardo Sandoval y Hansel Woo, trombones; Emir Santacruz, Michel Herrera y Víctor Guzmán, saxofones;  y Rodrigo Sosa, quena.

El video fue filmado por Mildrey Ruiz, realizadora audiovisual que en el campo de la música ha ido eslabonando una cadena de sucesos que merecen ser atendidos y valorados.

Lab/ Tomado de Granma

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