Exposición de Choco en Collage Habana: un cierre de lujo del 2019

Como para cerrar a la altura que lo merece un año tan significativo, en el que la capital arribó a su medio milenio de fundada, la galería Collage Habana cedió sus salas a la reciente producción de una de las figuras más preponderantes en el ámbito del arte cubano contemporáneo: Eduardo Roca Salazar, Choco (Santiago de Cuba, 1949).

La versatilidad de dicho creador y su maestría en el grabado se reafirman en la presente propuesta, en la que recorre con similar acierto la pintura al óleo, la técnica mixta, la instalación y, en su caso, la infaltable calografía, hasta llegar a la escultura; dominadas todas como resultado del talento, el oficio y de esas meditaciones y silencios que dan título a la exposición.

Excepto las esculturas, el resto de los géneros y técnicas están representados en la sala de la planta baja, con obras que en ocasiones son reinterpretaciones del artista sobre temas ya tratados por él, como es el caso de las tituladas Guinguindos en las que se remite a la pieza homónima que realizara a su regreso de Angola hace más de 30 años.

En el primer nivel de la institución perteneciente al Fondo Cubano de Bienes Culturales, además de dos calografías ―un cuarto Guinguindo y Juego de cabeza― están las obras tridimensionales. Las llamadas por él esculturas calográficas y también de bronce, el más reciente modo de expresión visual asumido por el Premio Nacional de Artes Plásticas 2017.

A su hermano, el Dr. Eusebio Leal Spengler, dedicó el Choco esta muestra personal que en Collage Habana cierra con broche de oro un año de especial significación para la urbe que lo adopta amorosa y que tanto debe al esfuerzo del Historiador de la Ciudad. Meditaciones y silencios podrá ser visitada hasta el próximo mes de febrero.

Texto y fotos de Adalys Pérez Suárez/Tomado de Cubarte

 

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