Identifica la diabetes lo antes posible para evitarte peores problemas

Cuando finalizó el año 2018, en Cuba se encontraban diagnosticados un total de  723,056 diabéticos; de ellos  61,055 pertenecían a la diabetes tipo1 y 662,001  a la tipo 2. Se calculaba que la cifra real era de más de  un millón si se incluían los casos no diagnosticados. En los momentos actuales se considera existen mucho más.

Personas con diabetes sin diagnosticar existe cientos de millones en todo el mundo.

El importante diagnóstico

El diagnóstico demorado de esta enfermedad no permite mantener un buen control de la glicemia; a largo plazo, comprende  un riesgo mayor de presentar complicaciones derivadas de ella. El diagnóstico lo antes posible es fundamental con el fin de orientar un estilo de vida saludable y adecuado u otros medicamentos con el fin de controlar y normalizar los niveles de la glicemia y así evitar peores problemas con el paso del tiempo sin un buen control de su enfermedad.

La diabetes se diagnostica mediante análisis de sangre donde se confirman cifras elevadas de glicemia, indicada bien en un chequeo de rutina o ante la presencia de  síntomas capaces de orientar el diagnóstico.

Tanto en la diabetes tipo 1 como en la 2 los síntomas son muy parecidos y son debidos al exceso de azúcar en sangre, aunque difieren notablemente en el tiempo de su  aparición y posiblemente en la intensidad de los mismos.

La diabetes tipo 2 es más lenta y progresiva y por esa razón es más difícil de diagnosticar en el momento de su aparición y pueden pasar años antes de manifestarse en las personas afectadas los primeros síntomas. Y  por esta razón se explica el mayor daño capaz de producirse antes su diagnóstico, implicando la aparición de algunos síntomas diferentes.

Conceptos básicos de la enfermedad

La insulina es una hormona segregada por el páncreas capaz de permite la entrada de azúcar dentro de las células de nuestro cuerpo permitiendo su nutrición y la obtención de energía.

En las personas con diabetes tipo 1 hay una  baja o prácticamente ausente producción de insulina, fenómeno de rápida instalación; o en la tipo 2, la ineficacia de la misma junto a cierta y variable disminución en la producción de insulina, también impide la entrada de glucosa dentro de las células, pero la instalación de este proceso es mucho más demorado. Este  exceso de azúcar debido a cualquiera de los dos tipos de diabetes se acumula en la sangre por encima de los niveles fisiológicos.

El cuerpo del diabético, como  no puede resolver este exceso por mecanismos normales,  intenta compensarlo diluyéndolo en más agua y expulsándolo a través de mayores cantidades de orina.

Atentos a sus manifestaciones clínicas

Los síntomas de la diabetes tipo 1 suelen aparecer repentinamente y son inocultables debido a la gravedad del cuadro clínico, necesitando acudir en muchos casos a los cuerpos de guardia. De no recibir un diagnóstico y un tratamiento oportuno, pudiera evolucionar hacia una seria gravedad. Incluyen poliuria o excreción muy frecuente de orina; polidipsia o necesidad exagerada y urgente de beber bastante agua como consecuencia de recuperar el líquido perdido por la orina; polifagia  o sensación imperiosa de hambre por la imposibilidad de nutrir adecuadamente las células corporales por falta de utilización de la glucosa sanguínea; pérdida de peso repentina, pues el cuerpo comienza a consumir su grasa y sus músculos para suplir la misma razón apuntada; cansancio y falta de energía y hasta visión borrosa. Todo lo anterior requiere tratamiento de urgencia en la mayoría de los casos donde pudieran existir diferentes grados de deshidratación, terapia basada en la rápida administración de insulina, de suficientes y calculados  líquidos por vía endovenosa y otros cuidados, hasta la total recuperación de la persona afectada.

La aparición de la diabetes tipo 2

La aparición de la  diabetes tipo 2 es más progresiva con manifestaciones tal vez menos intensas y con algunas diferencias. Sí se mantienen  la poliuria, la polidipsia, la fatiga o falta de energía con  visión borrosa, pero también puede acompañarse de hormigueo o entumecimiento de manos y pies, infecciones repetidas por hongos en la piel y genitales o lentitud en la cicatrización de las heridas.

Quien comienza a  padecer de  alguna de estas manifestaciones no debe dudar en consultar a un médico incluso en un cuerpo de guardia y así se evitarán muchos problemas, muchos de ellos de gravedad.

M.Sc. Dr. Alberto Quirantes Hernández
Master en Ciencias y Profesor Consultante
Jefe del Servicio de Endocrinología
Hospital Docente Dr. Salvador Allende

 

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