El Día del Trabajador de la Cultura

Siempre que nace un poeta la vida justifica sus motivos para celebrarlo. Pero cuando el poeta asume en la acción la elocuencia de sus versos; cuando el poeta sostiene su voz sobre el clamor de su tiempo y anuncia desde un poema el asalto de un julio a la esperanza, la celebración se multiplica en todos los continuadores de su canto.

Un 14 de diciembre nació Raúl Gómez García, el poeta de mirada profunda, que en el Año del Centenario y en medio de la afrenta vindicó en la poesía de su entrega la mancillada memoria del Apóstol. Un 14 de diciembre nació el poeta que le puso a una mañana de la Santa Ana estrofas semejantes a clarines, y cuando nace un poeta –ya se sabe- la vida justifica y multiplica sus motivos para la celebración.

Por eso este 14 de diciembre es el día de todos los hombres y mujeres que en Cuba ofician la cultura: esos hacedores de milagros que colocan estrellas donde otros apenas han visto oscuridad; esos poetas del verso o del pincel, de la imprenta o de la cámara; esos poetas de la locución, la danza o la actuación; esos poetas de la información, del pentagrama o del  trapecio.

Alguien que conocía el valor de la ternura preguntó cierta vez qué sería del mundo sin poetas. Hoy, que para la humanidad sigue siendo una urgencia la ternura, también debiera preguntarse qué sería del mundo sin esos poetas a quienes este día pertenece.

Qué sería del mundo sin esos poetas de a diario, poetas de la humildad o de la gloria, poetas anónimos o célebres, que al igual que Raúl Gómez García sostienen sus voces sobre el clamor de estos tiempos desafiantes y anuncian en su obra que cada día estamos en combate por la salvación de nuestra cultura y la esperanza.

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