A treinta años de la Operación Tributo

De otras tierras del mundo solamente trajimos los restos de nuestros internacionalistas: fue esa la única riqueza que para siempre quiso atesorar en el alma nuestra Patria. Y la heroica sementera de los hombres y mujeres que murieron en el cumplimiento de su deber solidario, se depositó en suelo cubano hace treinta años, precisamente un día como hoy.

Es imposible olvidar aquel 7 de diciembre de 1989, cuando cada rincón de Cuba abrió los brazos para recibir a sus amados hijos. Es imposible olvidar el renovado llanto de nuestro pueblo enérgico y viril al contemplar las urnas funerarias, donde no cabían tanto heroísmo, abnegación y sacrificio.

Es imposible olvidar el numeroso tributo de millones de cubanos a sus recobrados muertos, redivivos en su magnánima y ejemplar ofrenda, que ha seguido renovándose cada vez que un compatriota asciende ese escalón más alto de la condición revolucionaria que es el internacionalismo.

De otras tierras del mundo solamente trajimos los restos de nuestros internacionalistas, erigidos en símbolo de la incesante lucha de los cubanos por su independencia, porque la grandeza del Lugarteniente General Antonio Maceo se multiplicó en cada una de las gloriosas simientes que el alma de la Patria recibió aquel 7 de diciembre de 1989.

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