Otra victoria de Cuba

A despecho de las apetencias hegemónicas de un imperio empecinado en desconocer el justo reclamo de Cuba en 28 ocasiones consecutivas, nuevamente el derecho y la razón han prevalecido en la Asamblea General de la ONU este 7 de noviembre de 2019, al ser aprobado por abrumadora mayoría el documento con que nuestro país demandara el cese del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos hace casi 60 años, mucho más recrudecido desde que Donald Trump se erigiera en usufructurario de la Casa Blanca.

Una vez más el concierto de naciones ha manifestando su respaldo a la Resolución que se opone a una prolongada práctica genocida que representa una flagrante violación de las normas del derecho internacional y los principios que sustentan las relaciones entre todos los países del mundo.

Pese a ello, las sucesivas administraciones norteamericanas se han desentendido año tras año de la voluntad expresada por las naciones que han votado a favor del fin de una política imperial sumamente perjudicial para el pueblo cubano, y que sin embargo no ha logrado el propósito de hacerlo desistir del rumbo que soberanamente eligiera y está decidido a continuar sin reparar en sacrificios.

Con su proverbial prepotencia y el más absoluto desprecio a los acuerdos de un organismo mundial, Estados Unidos ha ignorado una y otra vez el resultado de estas votaciones, contando con el minoritario respaldo de unos pocos y serviles acólitos plegados a los dictados del imperio, a los que en esta ocasión se ha sumado -y no es de extrañar- el Brasil de Jair Bolsonaro.

En esta ocasión la repulsa de 187 países al bloqueo constituye otra contundente victoria de Cuba y de la comunidad internacional, que en pleno siglo XXI rechaza casi unánimemente el ejercicio de un extemporáneo, cruel y prolongado intento de someter por hambre y enfermedades a todo un pueblo. Un crimen que también lesiona la autodeterminación de otros países, y las libertades del propio pueblo norteamericano.

Podrá el imperio volver a hacer caso omiso de los resultados de esta histórica votación. Podrá seguir incrementando sus asfixiantes medidas económicas, comerciales y financieras contra nuestro país, pero Cuba no renunciará jamás al soberano acto de hacer prevalecer su derecho a la vida y al bienestar de su pueblo, con la convicción de que más temprano que tarde habrá de cumplirse definitivamente la voluntad del mundo.

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