A 25 años del renacimiento de la Basílica

Basílica de San Francisco de Asís. (Foto: Internet)
Basílica de San Francisco de Asís. (Foto: Internet)

Señora de la avenida del Puerto, después de sufrir los embates del tiempo y de ciclones; de rellenar juntas, grietas, aplicar resinas, impermeabilizar… renació desde hace 25 años la Basílica de San Francisco de Asís en la Villa de San Cristóbal de La Habana.

Desde su fundación, en 1575, fue un recinto religioso. Con el paso del tiempo se convirtió en almacén, depósito y vivienda para empleados de Aduana, Dirección General de Comunicaciones, Centro Telegráfico, Centro Telefónico…

Era la preferida de la sociedad colonial habanera por su grandeza. Desde su surgimiento, ha sido uno de los sitios de mayor actividad citadina. Ha estado rodeada de muelles, instituciones gubernamentales y ha sido testigo de ferias, de la vida de los vecinos aristócratas y de las operaciones mercantiles realizadas en el siglo pasado.

Hoy “sufre” el ajetreo de los trabajadores cercanos del lugar, de los vecinos, de los cubanos y turistas que visitan el casco histórico; lo admiran por su belleza y antigüedad y se deleitan con el arte que alberga la Basílica, cuyo apogeo cultural interno azota al visitante.

Después de terminada su recuperación parcial, el 4 de octubre de 1994, renace como sala de conciertos. Poco a poco se incorporaron otras partes del recinto a la vida cultural habanera, tales como el primero y segundo claustros y el jardín Madre Teresa de Calcuta.

La Oficina del Historiador de la Ciudad, dirigida por el Doctor Eusebio Leal, y el Centro Nacional de Conservación, Restauración y Museología fueron las instituciones encargadas de restaurar la iglesia y convento de San Francisco, con la contribución financiera de la Agencia Española de Cooperación Internacional.

Profesores y alumnos de la escuela taller Gaspar Melchor de Jovellanos, de la Oficina del Historiador, trabajaron para apoyar la obra que actualmente se alza señoreando con sus ventanales acristalados a través de los cuales penetra la luz y se irradia hacia todas las naves.

Inicialmente debía cumplir con la labor de evangelizar y por ello el Cabildo otorgó licencia a la Orden Franciscana para instalarse en la Villa de San Cristóbal de La Habana. Y a principio de los años 90 comienza a restaurarse para que cumpla con la obligación de ofrecer su belleza, su historia y lo mejor del arte cubano y universal.

La Basílica, custodiada por El Caballero de París, es prueba cada día del respeto y el interés de los cubanos por las artes, lo cual deviene en primera forma de velar por el patrimonio cultural en el tiempo.

Ubicada en la Villa San Cristóbal de La Habana, que cumple su 500 aniversario de fundada, recibe la herencia histórica y cultural de una localidad reconocida como el centro colonial más importante del Caribe y uno de los más relevantes de América.

El casco histórico habanero, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1982, ha sostenido un proceso de restauración que devuelve a varios sectores a su antiguo esplendor. Aquí los viejos edificios hablan de un rico y orgulloso pasado.

 

moda/rm

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