La huertoterapia: beneficios del contacto con la naturaleza

El contacto con la Naturaleza, -quizás muchos lo desconozcan-, posee positivos efectos para el cuerpo y la mente.

La llamada huertoterapia –lo cual no significa solo la siembra de plantas medicinales o alimenticias- constituye un sistema para mejorar diversos estados de salud a partir del cuidado de las plantas, un ser vivo que responde a estímulos, y que con su belleza brinda alegría al entorno.

Ellas pueden desempeñar un papel muy importante para tratar enfermedades o desequilibrios emocionales, como el estrés o la depresión, tan comunes en este mundo.

Esta forma de enfrentar –siempre con la ayuda de médicos y terapeutas- las enfermedades mentales, como Alzheimer, autismo, ansiedad o síndrome de Down se alivian con esta relación persona-naturaleza.

Según el psiquiatra James Medison, radicado en el Reino Unido, el hecho de colocar las manos en la tierra ya crea una relación en la cual los enfermos se sienten responsables de su planta, a la que ven crecer y florecer y hasta dar frutos. Un tratamiento sencillo, que solo requiere un espacio de tierra, y alguna semilla o trasplante.

Una maceta, afirma Medison, es suficiente para darle un vuelco a la vida de un paciente.

Cada vez más, corrobora, organizaciones, instituciones y hospitales que cuidan a este tipo de enfermo han planteado la efectividad del uso de la huertoterapia y de ahí su expansión en sanatorios, hogares de ancianos e instituciones médicas de diversos tipos.

Entre las bondades de ese tratamiento que conecta a las personas con la Naturaleza está el mejoramiento del estado de ánimo, bienestar físico, mental y emocional.

Según la página Ecoportal, esta actividad puede ser pasiva o activa, y en el primer caso, los usuarios contemplan la belleza de la naturaleza, sentados cerca del jardín, huerto o huerta, en especial pacientes en sillas de ruedas y en otros casos, participan directamente en la creación, organización, mantenimiento y cuidado de sus espacios.

Los proyectos de jardines hortícolas y terapéuticos contemplan la presencia activa de quienes desean fomentar los espacios verdes. Los enfermos plantan, riegan, podan y se involucran en la evolución de sus plantas, admiran su belleza y disfrutan de la tranquilidad que ellas proporcionan.

La huertoterapia, común en las llamadas casas de abuelos les permite a quienes tienen edades avanzadas la oportunidad de sentirse útiles, por lo que mejora la autoestima y el deseo de cooperación con sus demás amigos.

La profesora de huertoterapia María Cristina Cesana, quien se desempeña en la Escuela Agrícola Monza Park, Italia, explica que “La huertoterapia proporciona estímulos activos y participativos y distrae al paciente del estado de estrés en el que se encuentra. Por supuesto, no es una cura real, sino una ayuda para liberar la mente y el cuerpo, para recuperar el contacto con uno mismo, con otros y con el mundo.

Los beneficios pueden ser de varios tipos: físicos, porque el contacto con la naturaleza mejora las habilidades motoras, respiratorias y cardiovasculares; intelectuales, ya que cuidar sus plantas les permite adquirir nuevas habilidades y conocimientos; emocionales, permite, con tal entretenimiento, tener un mayor autocontrol sobre los estados depresivos o agresivos.

Estos espacios verdes están destinados a  personas mayores que permanecen en sus hogares, limitados físicos, enfermos de cáncer, entre otras características.

La profesora Cesana aconseja que los doctores diseñen la mejor manera de aplicar la huertoterapia, que puede emplearse a partir de una sencilla maceta con su carga de emociones y deseos de vivir.

 

 

 

 

Impactos: 13

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

4 × dos =