Mella: luchar por la revolución social en la América es un paso de avance en la historia

El 27 de septiembre atracó el barco, Juan Marinello y sus acompañantes bajaron al muelle, donde fueron recibidos solemnemente por la multitud que los esperaba.

El 10 de enero de 1929 fue asesinado Julio Antonio Mella en tierra azteca por agentes del presidente de turno Gerardo Machado.

Muchos serían los esfuerzos realizados por el movimiento estudiantil, la Confederación de Trabajadores de Cuba y el Partido Comunista para lograr el regreso de los restos mortales de quien devino símbolo. Por eso, sigue siendo útil después de muerto.

Según reseña de los hechos en La Habana, el Partido Comunista organiza una gran movilización para recibir al barco en los muelles de la Ward Line (hoy La Coubre).

Las cenizas serían resguardadas por los compañeros Ramón Nicolau y Juan Blanco, integrantes de las brigadas de autodefensa del Partido, quienes serían los responsables además, de trasladarlas hasta el local de la Liga Antimperialista, en las calles Reina y Escobar para su velatorio.

Las preciadas cenizas habían viajado en primera clase custodiadas por una estadounidense que las sacó del barco en el dobladillo de su vestido y en pomos de cosméticos se relata en la misma.

Se solicitó el permiso para efectuar el entierro el día 29 a las dos de la tarde. Para esa fecha estaría terminado el obelisco que se levantaba en el Parque de la Fraternidad, donde finalmente reposarían los restos del joven revolucionario.

Sin embargo, según apuntes históricos y citó Summer Welles, embajador norteamericano en la Isla, ordenó a Fulgencio Batista el ametrallamiento de la multitud que acompañaba el féretro. A ello sobrevino una oleada de asaltos a los sindicatos, atropellos contra los comunistas y los trabajadores de la capital cubana y otras localidades.

Desde el balcón, Rubén Martínez Villena, quien ya estaba herido de muerte por la tuberculosis, habló a la multitud que estaba congregada en la calle. Ese sería su último discurso público: aquí está, pero no en ese montón de cenizas sino en este formidable despliegue de fuerza… estamos aquí porque tenemos el deber de imitarlo

Hoy la juventud cubana rinde merecido homenaje en la tarja donde reposan activas las cenizas de quien defendió la idea de: Luchar por la Revolución Social en la América, no es una utopía de locos o fanáticos, es luchar por el próximo paso de avance en la historia, al pie de la  escalinata de la Universidad de La Habana.

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