Esculturas que muestran las almas

Las esculturas del artista de la plástica cubana José Villa Soberón muestran las almas de los personajes que las inspiraron y tienen la virtud de comunicarse con el entorno donde se ubican.

Emociones y sentimientos que enriquecen el espíritu, embarga a quienes las admiran y contemplan; ese es el caso del famoso José Manuel López Lledín conocido como el Caballero de París a la entrada del convento de San Francisco de Asís, en La Habana Vieja, la del Beattle John Lennon a tamaño natural sentado en un céntrico parque de El Vedado y la de Julio Antonio Mella en la Universidad de Ciencias Informáticas -UCI-.,La Habana y también la escultura al Che Guevara, en el  Palacio Central de Pioneros.

En la zona más antigua de la capital deleitan al transeúnte cotidiano el gran bailarín flamenco amigo de Cuba, Antonio Gades, de nuevo visible en la Plaza de la Catedral, lugar del que era asiduo visitante,  justo frente a El Patio, su restaurante favorito, y la escultura de la madre Teresa de Calcuta, en el patio de la antigua iglesia y convento San Francisco de Asís, entre otras figuras, a las que se une la del escritor norteamericano Ernest Hemingway a la entrada de El Floridita.

“Con el Caballero de París y el Hemingway intento devolverle a la ciudad las imágenes de algunos personajes que fueron leyenda en La Habana”.-precisó Soberón quien nació en la Ciudad de Santiago de Cuba en 1950 -.

Acerca de cómo se enfrenta a la realización de una nueva pieza dijo en una ocasión que lo primero que hace es estudiar el personaje: “Hago un trabajo previo para saber qué es lo que puede llamar la atención de éste”.

También es autor de obras abstractas realizadas en diferentes materiales emplazadas en sitios públicos  de gran valor como la fuente escultórica de la rotonda de la Villa Panamericana, al este  de Ciudad de La Habana y el Mausoleo a los mártires del 13 de marzo en el Cementerio de Colón.

Conocedores de su obra afirman que proyecta sus trabajos para espacios públicos y urbanos y se expresa a mediana y gran escala y trabaja, fundamentalmente en piedra, acero, y bronce, con la indispensable ayuda de ingenieros, arquitectos, fundidores y soldadores en su trabajo.

Realmente ha existido una tradición en la escultura de presentar a los personajes en poses teatrales, heroicas, separarlos del espectador a través de pedestales y bases, hay una especie de alejamiento entre la figura representada y el espectador.-ha dicho Soberón-. “Yo trato de romper con todo eso. Me detengo en el aspecto humano y en la relación que la escultura tiene con el entorno”. Sin embargo, no soy solamente el escultor de esos populares personajes. Mi tránsito por este arte es mucho más amplio”.

Otras de sus preciadas obras son en Cuba  los pórticos abstractos de la Plaza Mariana Grajales de Guantánamo, la del Benny Moré, en  Cienfuegos y  “Encuentro”, Matanzas. En el extranjero Tin Tan,  Ciudad de México y la  de  Wifredo Lam, en la Universidad de Valencia, España.

Merecedor de múltiples  reconocimientos nacionales e internacionales, el artista que se autocalifica como un enamorado de la escultura, recibió en el 2008 el Premio Nacional de Artes Plásticas 2008, ocasión en que René de la Nuez, presidente del jurado que evaluó las propuestas de esta edición, lo calificó  como creador de estilo propio, que marcó pautas gracias a la síntesis de su escultura abstracta y a lo humano de sus piezas figurativas.

RM/melm

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