De la ciudad de los puentes a la Calle de Madera

Por: Rubén Ricardo Infante

Ediciones Matanzas es una de las editoriales con mayor prestigio dentro del ámbito literario insular. Ese prestigio se ha ganado a fuerza de empeño, trabajo y constancia, factores que han posibilitado que los autores la reconozcan como uno de esos espacios a los que muchos aspiran a conquistar. Alfredo Zaldívar, su principal promotor, se convirtió en el anfitrión del Sábado del Libro dedicado a promover las recientes entregas de este sello editorial.

La variedad del catálogo de Matanzas permite que en una jornada los lectores podamos servirnos de una diversidad de propuestas que van del periodismo o el ensayo literario, la poesía, la narrativa y las confesiones.

Entre las propuestas llegadas desde la ciudad de los puentes se encuentra Archivos traspapelados, conjunto donde su autora, la ensayista Mirta Yáñez vuelve sobre su archivo personal y rebusca “entre esos textos que una vez fueron escritos o no se publicaron por diversas razones, o se publicaron en medios con poco alcance para la mayoría lectora”.

Archivos… constituye una especie de segunda parte de Del azafrán al lirio (Ediciones Extramuros, 2006) y en esta segunda publicación aparecen entrevistas, artículos, discursos académicos, reseñas críticas y crónicas que “atrapan desde las primeras líneas porque van escritos en un estilo que, sin caer en lugares comunes, llega al menos avezado de los lectores y relaciona temas de marcado interés para no pocos de ellos”.

Autores como Carson McCullers, Josefina de Diego, Ricardo Piglia, Ezequiel Vieta, Julio Cortázar y personajes como el Caballero de París, aparecen en este archivo de papeles que el tiempo traspapela, pero la memoria, siempre persistente, insiste en traerlos de vuelta para que los lectores cubanos podamos recobrar una mirada siempre lúcida a diversos temas.

Los textos aquí reunidos nos presentan a una Mirta periodista, enfocada en recoger las historias que el tiempo intenta borrar; ese intento es una suerte de devolución a un espacio fundamental para entender nuestras letras y nuestra cultura.

El quehacer literario de Víctor Fowler incluye entre sus facetas la de poeta. Faceta que le ha merecido reconocimiento con la obtención de premios como el Nicolás Guillén de Poesía (2008) con el cuaderno La obligación de expresar.

La ciencia de los instantes es un poemario que “critica los fundamentos de su realidad circundante, mientras recorre y desentraña la ciudad con esa cortesía de no contar lo que no puede ser descrito, utilizando una voz sobria y aguda, de apreciable honestidad”, según escribe Leymen Pérez, en las palabras de contracubierta del cuaderno.

Seis secciones fraccionan el discurso poético del libro, sin que ello, signifique un rompimiento en el corpus lírico de este autor. El ojo de los cerdos, Las ecuaciones, Lo que no sabía el cadáver, El sinsentido de la poesía, Meteorología informa y Conversaciones en La Habana son los títulos de estas secciones.

El editor Derbys Domínguez también se refirió en su presentación a los aspectos que distinguen la trayectoria narrativa de Jorge Ángel Hernández en especial sobre su novela La luz y el universo. Con este libro el autor ganó en el año 2001 el Premio José Soler Puig y ahora Ediciones Matanzas nos la devuelve para que sostengamos la línea sinuosa que lleva a estos personajes hasta su lugar definitivo.

El trabajo del historiador y biógrafo matancero Urbano Martínez Carmenate ha sido distinguido por varios premios, más allá de la concesión de estos galardones, lo cierto es que este autor ha logrado trazar un mapa personal de varias figuras de nuestras letras. En esta oportunidad, Martínez Carmenate en La ciudad ilustrada. Matanzas 1899-1902. Identidad y resistencia concibe un itinerario del renacimiento de la urbe en 1899 y la fundación de instituciones culturales; la evolución literaria y teatral que tuvieron lugar en la época.

Otros aspectos referidos son el Patrimonio cultural matancero: museos, bibliotecas, monumentos; la música y el baile, las artes visuales, la historiografía y las rivalidades lingüísticas.

Al final del encuentro se pusieron las manos en la guitarra y los criterios de Marta Valdés se dejaron escuchar. De esta forma, La cuerda al aire se convierte en un verdadero regalo, es un testimonio de una protagonista de la música cubana.

Escribe su autora en las páginas iniciales: “Este libro contiene, hasta el momento de su punto final, lo que he pensado sobre la guitarra, lo que ha vivido junto a ella y también lo que he guardado entre mis papeles…” La cuerda… ¿podría considerarse un libro de memorias? No importa el género, lo trascendente es lo que cuenta Marta Valdés en estas páginas.

Estos libros se incorporan al catálogo de Ediciones Matanzas y a la memoria de sus lectores.

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