El molesto Hipo

La ciencia actual considera que la irritación del nervio que controla y regula el diafragma es capaz de producir el hipo


M.Sc. Dr. Alberto Quirantes Hernández *

Casi todas las personas han sufrido la aparición, a veces inoportuna, del hipo, pero no se da cuenta de la causa, a veces inexplicable, de su aparición.

Pues durante el hipo se produce un involuntario movimiento de un músculo colocado a todo lo ancho de la parte superior del abdomen para separarlo del tórax y utilizado para respirar, conocido con el nombre de diafragma. Se contrae de forma súbita durante una respiración normal junto a un cierre súbito de la cuerdas vocales produciendo un inoportuno ruido con sus características propias.

En general el hipo dura unos instantes o unos minutos a lo sumo, pero de manera excepcional pudiera prolongarse por días o semanas traduciéndose en síntoma de una enfermedad.

Cómo se clasifica el hipo
El hipo se clasifica en agudo, persistente e intratables. El primero de ellos dura menos de 48 horas. El persistente se mantiene en la persona afectada entre 48 horas y todo un mes. Ya el conocido como intratable dura más de dos meses.

Cuál es la utilidad del hipo
Otros reflejos como la tos o el vómito, le reportan determinada utilidad al organismo; sin embargo, hasta ahora al hipo no se le conoce y no parece desempeñar ninguna función fisiológica.

La causa del hipo
La ciencia actual considera que la irritación del nervio que controla y regula el diafragma es capaz de producir el hipo.

Algunas de sus causas son debidas a diferentes razones, entre ellas está comer con demasiada rapidez, distensión gástrica por bebidas carbonatadas, aerofagia, encontrarse nerviosa la persona afectada, ingestión excesiva de alcohol o tabaco, algunas irritaciones del estómago o la garganta o estar padeciendo de alguna de las enfermedades capaces de irritar a estos nervios como pueden ser una neumonía o una pleuresía y la histeria.

Otras están determinados problemas en el esófago, por presión ejercida sobre el estómago, el consumo de alimentos picantes o muy condimentados, la realización de cirugía en el abdomen, un accidente cerebrovascular o un tumor capaz de afectar determinadas zonas del cerebro.

Aunque algunas veces su causa es desconocida pues no es posible llegar a conocer una razón definida para ese hipo.

Criterios de ingreso
Es cuando la enfermedad causante ya diagnosticada o probable lo requiere y también en el hipo que no ceda con tratamiento habitual y que dificulte el normal desarrollo de las actividades de la vida diaria del paciente; se ingresarán estos casos para estudio y tratamiento más intensivo.

Tratamientos caseros para cortar el hipo
Este tipo de hipo, el de corta duración, no presenta problemas excepto su aparatosa, reveladora y pública presencia. En las familias se utilizan soluciones caseras pero en ninguno de ellos se ha demostrado su infalibilidad para eliminar esas crisis.

Una de ellas es tratar de estornudar o toser, darle golpecito por la espalda al afectado o ponerlo a respirar dentro de una bolsa de papel o cartucho. Incluso se llega a levantarle la úvula o campanilla con el mango de una cuchara fría, hacerle flexionar las rodillas sobre el tórax, pedirle aguantar la respiración el mayor tiempo que pueda soportarlo o el intento de expulsar el aire de sus pulmones con la glotis, la nariz y la boca bien cerradas.

Entre los remedios naturales para enfrentar ataques de hipo, se prepara una decocción con 2 ó 3 hojas de mastuerzo, se fraccionan previamente y se vierten en medio litro de agua y se toma a sorbos.

Los consejos populares recomiendan, estirar la oreja derecha hacia arriba y la izquierda hacia abajo simultáneamente y esa acción suprime el hipo.

También se puede ingerir un puñadito de sal y a los tres minutos se toma un vaso de agua.

Se puede tragar despacio una cucharada de miel de abejas.

Hay quien busca granos de café tostado para masticarlos.

El tilo para algunos también es eficaz para suprimir el hipo y se bebe una decocción preparada con hojas de ésta planta.

* Master en Ciencias y Profesor Consultante
Jefe del Servicio de Endocrinología
Hospital Docente Dr. Salvador Allende
La Habana – Cuba

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