Playa Girón, una lección que los imperialistas no deben olvidar

Páginas de heroísmo escribió el pueblo cubano en abril de 1961

Fidel dirige los combates durante la invasión de Bahía de Cochinos en Playa Girón

Carlos Heredia Reyes

De la aplastante derrota a la Brigada mercenaria 2506, organizada, entrenada y financiada por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de los Estados Unidos, parece que no se han convencido los imperialistas, transcurridos aún 58 años de que en las arenas de Playa Girón el pueblo cubano protagonizara esa hazaña.

Más de 150 compatriotas, entre ellos bisoños combatientes, caerían en defensa de una Revolución que el Comandante en Jefe Fidel Castro proclamara socialista, el 16 de abril de 1961, durante el sepelio de las víctimas de los bombardeos a los aeropuertos de San Antonio de los Baños, Ciudad Libertad y Santiago de Cuba, en lo que constituyó el preludio de la invasión mercenaria.

Desde entonces sucesivas administraciones norteamericanas no han cesado en las actividades subversivas, en especial en recrudecer el bloqueo económico, financiero y comercial contra Cuba, que ahora con la activación del Capítulo III de la Ley Helm-Burton adquiere barbaridades y absurdos mayores, dado su carácter extraterritorial.

Girón es una espina que aún los enemigos históricos de la Revolución Cubana se sienten clavada en su garganta, pues como ha dicho Fidel a partir de entonces  todos los pueblos de América fueron más libres, además de que nunca perdonarán que en sus propias narices, a solo 90 millas, una pequeña isla haya hecho edificado un sistema socialista.

Por ello, junto a la batalla económica, la defensa sigue siendo una prioridad, y especialmente a las nuevas generaciones habrá que acercarlas más a la historia, enseñarles a amarla y a seguirla cultivando, pues hoy la guerra que se nos hace es ideológica, cultural, y las páginas de heroísmo que escribieron nuestros padres y abuelos en abril de 1961, tal cual ha sucedido en innumerables ocasiones en que la Patria ha estado en peligro, deben ser conocidas.

De los más de mil  mercenarios, que desembarcaron por Bahía de Cochinos, unos 800 eran de familias acomodadas, que habían sido latifundistas, terratenientes, dueños de ingenios azucareros, industrias, bancos, minas, inmobiliarias y medios de comunicación. Una buena parte estaban asociados a los más exclusivos clubes aristocráticos, 135 eran ex militares del Ejército y de los servicios represivos de la dictadura de Batista, y el resto, elementos lumpen o gente desclasada.

El imperialismo yanqui se derrotó en menos de 72 horas,  fue su primer y gran revés militar en el continente americano. El último reducto cayó a las 5 y 30 de la tarde del 19 de abril de 1961. Los planes yanquis, cuidadosamente concebidos, resultaron desbaratados. 

Entonces qué bien que instalaciones como el museo de Playa Girón, en el municipio de Ciénaga de Zapata, de la occidental provincia de Matanzas, desde 1976 atesore la heroica lucha librada por el pueblo cubano durante la invasión mercenaria.

A casi seis décadas de esos sucesos siguen acudiendo allí turistas y visitantes de toda la Isla, que llegan atraídos por la historia y aprecian las fotos y pertenencias de los milicianos caídos en la gesta.

En la institución se resguardan el uniforme del joven Eduardo García Delgado, quien al morir escribió con su sangre el nombre de Fidel, y los zapaticos blancos de Nemesia Rodríguez Montano, inspiración de la poesía del Indio Naborí.

En fin, Playa Girón fue una lección que los imperialistas no deben olvidar. 

 

 

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