Una Gaceta habanera

El primer número del año 2019 de la revista La Gaceta de Cuba, se dedica a la ciudad de La Habana, como homenaje por su 500 aniversario

Cubierta de la revista. Imagen cortesía de Norberto Codina

Por: Rubén Ricardo Infante

Durante el año 2019 muchas publicaciones periódicas dedicarán espacio a reflejar la historia de la ciudad de La Habana.

El hecho de que la urbe celebre sus cinco siglos de fundada nos remite a revisitar su cartografía, sus personajes, las pequeñas historias o historias de valor cotidiano, su configuración espacial, las calles y lugares más visitados…, bajo esta premisa la revista literaria La Gaceta de Cuba dedica un dossier titulado Contar y cantar La Habana, donde aparecen testimonios de algunos de sus hijos, contando esa historia, cantando al tiempo y a la ciudad.

Es un dossier bastante completo, donde aparece la ciudad desde el punto de vista histórico (con el texto “La Habana del siglo XIX”, del historiador y profesor Félix Julio Alfonso); lo marginal (con el ensayo “Habana underground: el cuerpo residuo y una mirada trapera (I)”, del investigador Ronald Antonio Ramírez; lo arquitectónico (con el repaso por “La Habana del siglo XX: modernidad y patrimonio”, de Eduardo Luis Rodríguez; las crónicas de Jorge Mañach, tituladas “Ocho estampas habaneras”; lo poético con los “Diez poemas para La Habana”, de Félix Contreras; las respuestas a una vieja entrevista respondida por la escritora Mirta Yáñez: “La Habana, Cojímar, el mar y yo”; la reveladora, a través del texto “La Habana: esta ciudad que nos habita”, donde Nancy Alonso refiere los lugares que prefiere de la urbe; lo visual, con la inclusión de un texto “Una pelea urbana contra los demonios”, de Iván de la Nuez, sobre la obra de David Beltrán, artista que ilustra este número habanero; lo simbólico, tomando como punto de partida los poemas de Reina María Rodríguez a la ciudad, revisitados por la también poeta Eylin Lombard; el repaso a ese poemario clave sobre la ciudad: “En la Calzada de Jesús del Monte”, de Eliseo Diego, visto por el prisma de Enrique Saínz a sus siete décadas; y lo musical, con un fragmento del libro Cantarle a La Habana, de próxima aparición por Ediciones Unión de Gerardo Alfonso.

Estos textos nos revelan una ciudad desde diversidad de opiniones. Porque la imagen ciudad es distinta para cada uno de los que la habitamos.

La historia de esta urbe inmensa no cabe en un número de esta revista, ni siquiera en los seis números del año, ni siquiera en todos sus números a lo largo de estos 56 años, porque cada uno de sus habitantes tiene una historia que contar, cada uno de sus músicos tiene canciones para cantarle a La Habana. De tal forma que podríamos conformar otros Tratados de La Habana.

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