La epidemia de obesidad infantil
La educación en estilos de vida saludables por parte del estado y del personal de salud desde los primeros años de vida, es fundamental para formar correctos hábitos capaces de perdurar a lo largo de la vida

Por: M.Sc. Dr. Alberto Quirantes Hernández *
Los hábitos alimentarios se incorporan entre los tres y cuatro años de edad y se fijan a los 11; por eso es muy importante el trabajo mancomunado de la familia, la escuela, los médicos pediatras y los medios, como forma educativa.
En el reciente Congreso Argentino de Cardiología en Buenos Aires se presentaron datos alarmantes acerca de la obesidad infantil, pues Argentina se encuentra frente a una epidemia. Está en primer lugar en la lista regional de obesidad infantil.
Según datos del Panorama de Seguridad Alimentaria y Nutricional de la Organización Panamericana de la Salud (OMS), la Organización Mundial de la Salud (OPS) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), uno de cada 10 niños (10%) menores de cinco años padece obesidad, tres de cada 10 menores (30%) de cinco años tienen obesidad o sobrepeso y dos (20%) de cada 10 menores de cinco años tiene algún factor de riesgo cardiometabólico. Son cifras alarmantes que mueven a la reflexión pues cualquier región del planeta pudiera estar sufriendo las mismas o mayores cifras.
Esto representa aproximadamente 370.000 niños menores de cinco años con obesidad o sobrepeso corporal.
Desigualdad social
Cuando se analizaron los datos por nivel socioeconómico se observó que entre aquellos de bajos recursos, 31% tiene probabilidad de padecer obesidad en la etapa adulta, mientras que en hogares de mayores recursos es más probable la reducción del peso corporal.
Para resolver el problema de la obesidad primero hay que solucionar la desigualdad social, aunque esto es muy difícil actualmente.
En la última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo en Argentina, los datos mostraron que entre 2005 y 2013 la obesidad en los adultos aumentó más de 40%; probablemente coincidente con cambios tanto en la forma de alimentación como en los hábitos alimentarios.
La alimentación inadecuada y los otros factores
En relación con la alimentación, en ese país y en las últimas décadas, ha habido un incremento triple en la producción y consumo de alimentos altamente procesados, y al mismo tiempo una reducción del 40% del consumo de frutas y 20% del consumo de vegetales.
Acerca de la actividad física, en ese país suramericano, 52% de los niños no realiza actividad al aire libre, 58% no hace ningún tipo de actividad, y 48% hace menos de dos clases de educación física por semana en sus centros escolares, que en general, pues en los tiempos actuales se valora más el rendimiento académico que la actividad física.
El tiempo frente a las pantallas está contraindicado en menores de dos años, pero en ese país el 58% de los niños de esa edad usa algún tipo de dispositivo a diario; aumenta la cifra al 75% cuando se trata de los menores de cinco años. La solución se encuentra en los padres, al diseñar hábitos saludables en sus hijos, tengan en cuenta estos aspectos para establecer medidas que regulen tiempo frente a pantallas.
Los niños de escuela primaria, como promedio, necesitan nueve horas y media de buen sueño todos los días, mientras hacia la adolescencia requieren entre siete y ocho horas.
La mala calidad y cantidad del sueño es un factor que contribuye con la elevada tasa de obesidad infantil que se registra en el mundo.
La obesidad y el sobrepeso corporal tienen serias y peligrosas consecuencias en la edad adulta, pues aumenta el riesgo de padecer diabetes tipo 2, hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares, cáncer, trastornos de las grasas de la sangre, etc.; y por si fuera poco, desde el punto de vista psicológico también se relaciona con baja autoestima, depresión y aislamiento social.
Un enfoque integral
La educación en estilos de vida saludables por parte del estado y del personal de salud desde los primeros años de vida, es fundamental para formar correctos hábitos capaces de perdurar a lo largo de la vida, y así prevenir desde la infancia las enfermedades crónicas no transmisibles que ocupan los primeros lugares en las tristes estadísticas sobre causas de mortalidad, pues la obesidad infantil y el sobrepeso corporal ya supera en números la desnutrición. Y es un factor determinante pues prescribe que ellos tendrán menos expectativa de vida que nuestra generación.
* Master en Ciencias y Profesor Consultante
Jefe del Servicio de Endocrinología
Hospital Docente Dr. Salvador Allende
La Habana – Cuba
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