Impulsos de Cinemateca

A 67 años de aquel incipiente impulso por fundar una cinemateca, es inevitable pensar en quienes desde la Sociedad Cultural Nuestro tiempo anhelaron ver una gran colección de cine cubano  

Cinemateca de Cuba. (Foto: JYD)
Cinemateca de Cuba. (Foto: JYD)

Por: Ana Margarita Sánchez Soler  (asanchez@enet.cu)

En noviembre se conmemoran 67 años de un acontecimiento vinculado al cine cubano que podría pasar inadvertido ante la avalancha de sucesos que esta industria genera.

En 1951 el Cine Club de La Habana cambió su nombre por Cinemateca de Cuba y, aunque no se trataba entonces de la actual, con igual nombre, este hecho apunta al interés por fundar un espacio estable que apostara por el cine cubano y su divulgación.

Los intelectuales pertenecientes a la Sociedad Cultural Nuestro tiempo articularon sus expectativas respecto al séptimo arte desde el cine club, aunque el empeño por erigir una verdadera cinemateca se vio accidentado ante carencias económicas.

Hoy es evidente que aquel club dedicado al cine no llegó a cumplir los propósitos elementales de cualquier institución de este tipo; es decir, catalogar, conservar y proteger las obras cinematográficas. Sin embargo, la conmemoración es útil para rememorar una iniciativa trascendental al fin materializada en los años sesenta.

La Cinemateca de Cuba con la cual contamos hoy, surgió en 1960 y con ella se concretaba un centro que atesorara el patrimonio cinematográfico cubano. Las circunstancias contextuales eran diferentes a las que afrontaron aquellos cinéfilos nucleados por Nuestro tiempo. Mas la preocupación por potenciar el cine como hecho cultural necesario fue el mismo.

Ella constituye una de las instituciones más importantes en la preservación de la memoria del cine nuestro. El centro guarda numerosos materiales de consulta imprescindibles en la formación de nuevos cineastas y la consolidación del conocimiento de quienes ya cuentan con obras reconocidas en este ámbito.

Ha procurado captar la atención no solo de académicos o estudiosos de la cinematografía, sino también de todo aquel que sienta la necesidad de aproximarse al cine cubano rico en volúmenes y significados.

Entre las acciones más sobresalientes emprendidas por la Cinemateca de Cuba destacan los procesos de restauración en pos de evitar el deterioro de cintas que atestiguan hitos en la cronología de la nación como el Noticiero ICAIC Latinoamericano.

La biblioteca de la institución permanece abierta al público y en ella se puede acceder a numerosas bibliografías; así como a carteles, recortes de periódicos con reseñas sobre filmes y muchos otros contenidos.

A 67 años de aquel incipiente impulso por fundar una cinemateca es inevitable pensar en quienes desde la Sociedad Cultural Nuestro tiempo anhelaron ver una gran colección de cine cubano.  

 

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