Idelfonso Ramos en la memoria

Su obra permanece en el recuerdo de los documentalistas que hoy siguen nuevos derroteros para la creación visual como documento y divertimento

Idelfonso Ramos en la memoria

Por: Ana Margarita Sanchez Soler asanchez@enet.cu

Idelfonso Ramos Valdés fue uno de los realizadores cubanos que, iniciándose en el Instituto Cubano del Arte y la Industria Cinematográficos (ICAIC) como asistente de producción en 1968, pronto incursiona en el noticiero ICAIC latinoamericano, una de las realizaciones de arraigada factura artística en la cinematografía cubana.

Como otros realizadores de la década del 70’, Ramos Valdés viaja a la Unión Soviética y allí perfecciona sus conocimientos técnicos en la Dirección Cinematográfica en instituciones prestigiosas como el Instituto Superior de Cine de Moscú. Allí bebe del arte gráfico, absorbe la obra de diseñadores europeos y traza su propio estilo.

Influido por estéticas vinculadas al hiperrealismo y el foto realismo, su producción visual abarcó el género dramático mediante cortos de ficción que ganaron la simpatía del público. Entre ellos fueron memorables Yo, en Moscú; y Talento, este último una adaptación al cine de un cuento del narrador ruso Antón Chejov.

Documentalista nato, su vocación de cronista ha sido reconocida como fecunda y siempre aguda en la captación de las pulsaciones de la vida cotidiana. El hombre de a pie, los conflictos obreros, el amor, fueron algunos de sus leitmotiv.

Entre su destacada filmografía destacan títulos como la realización de Noticieros (entre 1960 y 1961); y documentales variados en factura y temas, tales como Cada fábrica una escuela, El Acumulador, Coser y enseñar, y Zafra Heroica.

Su obra permanece en el recuerdo de los documentalistas que hoy siguen nuevos derroteros para la creación visual como documento y divertimento.

 

 

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