Mensaje de alerta a Duque

Consulta contra la corrupción demuestra lo que ocurre en Colombia

Consulta Popular Anticorrupción en Colombia. (Foto: Internet)
Consulta Popular Anticorrupción en Colombia. (Foto: Internet)

Por: Mariela Pérez Valenzuela

Aunque las fuerzas convocantes a la Consulta Popular Anticorrupción perdieron en las urnas el pasado 26 de agosto, analistas políticos consideran que la participación de 11 672 464 ciudadanos en las urnas envió un mensaje de alerta al presidente derechista Iván Duque.

De los 36 millones 421 mil 026 millones de votantes habilitados, solo lo hizo el  tercio del censo electoral, por lo que no fue aprobado el resultado, que beneficiaría a quienes desean acabar con el flagelo de la corrupción, en especial la vinculada al narcotráfico y la política.

El abstencionismo fue, y de ahí la insistencia de las agrupaciones que hicieron el llamado, el principal obstáculo para vencer en las urnas. La Consulta no contó con el apoyo del gobierno de Duque, aunque aprobó su celebración, y la legislación electoral exigió un umbral muy alto, si se compara con los promedios de participación registrados en la nación neogranadina.

Faltaron medio millón de posibles concurrentes para que el tema de la corrupción -que históricamente destruye la moral de Colombia- fuera discutido en el gobierno y el Congreso Nacional. Pero aunque insuficiente, la movilización popular fue alta, teniendo en cuenta las tres elecciones realizadas este año.

Una sociedad como la colombiana que constituye un entramado de asociaciones políticas, militares y paramilitares, económicas, y de otro tipo –con la derecha en el poder desde hace 20 años consecutivos-, es víctima del latrocinio y el desangre de sus dineros públicos todos los días.

El régimen de Duque tiene que estar atento ahora a los acontecimientos resultantes de la convocatoria propuesta e impulsada por las políticas Claudia López y Angélica Lozano con la Alianza Verde, quienes fueron apoyadas por otros partidos, como el movimiento Colombia Humana, liderado por el ex candidato presidencial Gustavo Petro, en segundo lugar con más de ocho millones de votantes después de Duque.

La clase dirigente colombiana, que es un paraguas político en el desmadre de la corrupción, debía tomarse en serio los deseos de una tercera parte de los 33 millones de posibles votantes, quienes se pronunciaron en las urnas contra sus prácticas e instituciones corruptas.

Duque, ahijado político del ultraderechista ex mandatario Álvaro Uribe, investigado por corrupto pero con grandes poderes aún en el país para burlar la cárcel, negó la publicidad oficial al acontecimiento político. Sus ministros ni la promovieron ni la impulsaron.

El presidente quiso encontrar una salida airosa para su cambio de opinión, y aludió a que resultaba ¨redundante¨ con el grupo de reformas contra la corrupción que envió al Congreso. O sea, el oficialista Centro Democrático se erigió en la cabeza de los sectores que rechazaron la Consulta.

Según el politólogo Guillermo Javier González, esa es una de las explicaciones de la baja participación ciudadana ante un tema que genera tanto repudio en la sociedad, ya que en las legislativas de marzo sufragaron más de 17 millones de personas, y en las presidenciales de mayo y junio últimos lo hicieron 19 millones de personas, en las dos fechas.

Esta acción de carácter democrática fue boicoteada, como suele hacer de manera histórica la derecha, mediante la guerra sucia a base de calumnias,  mentiras y montajes, usando como plataforma los grandes medios de comunicación y las redes sociales para llegar a amplios sectores poblacionales.

Uno de los que más vociferó fue Uribe, quien en primera instancia aprobó con su bancada del partido Centro Democrático la propuesta hecha en el Congreso Nacional. Luego de llevar a Duque a la Casa de Nariño, el ex presidente y ahora senador, se retractó de su colaboración, y tal como hizo contra el Acuerdo de Paz con las guerrillas, se lanzó de lleno a obstaculizar la campaña y llamar a la abstención.

Colombia entró, con Duque y Uribe, a quien observadores consideran el verdadero jefe del gobierno, en una de sus peores etapas políticas con la rápida implantación de nuevas medidas neoliberales, entre ellas, el Impuesto al Valor Agregado a la canasta familiar, rebaja de gravámenes a los grandes empresarios y subida a la de los trabajadores, aumento de la edad para pensiones, y restricciones a la protesta social, entre otras.  

Algunos medios alternativos, como Brasil 247, afirmaron que aunque no hubo suficiente quórum como exige el Tribunal Electoral, la asistencia demuestra que hay un bolsón poblacional en desacuerdo con el rumbo trazado por la dupla ultraderechista en Nariño.

Analistas y politólogos coinciden en que aunque no logró la victoria vinculante, la consulta envió un aviso político a Duque, pues sus medidas anticorrupción deberán ser aprobadas por el Congreso e implantadas por ley. Y 11 millones de ciudadanos lo están vigilando de cerca.

Cuando se hizo el posterior análisis de la nueva Consulta, los niveles de aprobación para la toma de medidas contra la corrupción superaron el 99% de los votos válidos en cada una de sus siete preguntas, y estas se impusieron en absolutamente todos los departamentos.

Duque empezó su mandato el pasado día 7. En cuatro años ocurren infinidad de sucesos en política. Veremos cuanto de verdad y cuanto de mentira encierran los cambios solicitados al Congreso para supuestamente acabar con la corrupción, en especial en el campo político, sin lesionar sus relaciones con quien lo empujó hacia el sillón presidencial.

Impactos: 0

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

quince + diecinueve =