Suelos sanos para una vida sana

El Congreso Internacional de Suelos, efectuado a principios de mayo en La Habana, reveló que más del 70% de la tierra cultivable en Cuba sufre afectaciones de erosión o degradación que limitan su productividad agrícola

Foto: Internet

Por: Carlos Heredia Reyes

Enfrentar la erosión o degradación de los suelos constituye un reto para los productores y la comunidad científica cubana, empeñados en garantizar la soberanía alimentaria y la sostenibilidad de los diferentes cultivos.
   
No por gusto el Instituto de Suelos desarrolla en el presente año 39 proyectos de investigación vinculados a la agricultura de conservación, manejo de nutrientes sobre áreas dedicadas al cultivo del maíz, frijol y arroz, mejoramiento y preservación de los suelos, diversidad biológica y energía renovable.
   
Según expresó a la Agencia Cubana de Noticias (ACN), Luis Gómez Jorrín, director de ese centro del Ministerio de la Agricultura, otros 10 proyectos están relacionados con la colaboración internacional, uno de ellos sobre la producción sostenible de alimentos en varios municipios, el cual cuenta con el apoyo de la embajada de Canadá en la Isla.
   
El territorio cubano posee 11 millones de hectáreas, y salvando las ciudades y las zonas boscosas, quedan 6 millones de hectáreas para ser consideradas agrícolas, pero hoy se utiliza la mitad de esos terrenos: menos de un tercio del total de la superficie del archipiélago.
   
Un 40% de los suelos agrícolas de la Isla han sufrido erosión, es decir, una degradación muchas veces provocada por la naturaleza, pero más por la acción humana. Ese es un problema que preocupa a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la cual se ha unido a las instituciones de la Isla en esta batalla.
   
Gómez Jorrín informó que mediante la metodología Campesino a Campesino -iniciativa de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños-, sistemas de extensionismo agrícola, así como también de los servicios que presta el Instituto de Suelos, los productores reciben capacitación acerca de cuáles son las acciones a implementar para cuidar los recursos naturales y lograr mayores volúmenes de producción.
   
De acuerdo con el directivo, el 23 % de los suelos en Cuba se clasifican en muy productivos, y el resto se dividen en productivos y poco productivos.
   
Precisó que entre las causas asociadas a estos últimos figura la falta de materia orgánica, por lo cual es necesaria la incorporación de residuos de cosecha y la puesta en práctica de los principios de la agricultura de conservación.
   
El también presidente de la Sociedad Cubana de la Ciencia del Suelo dijo a la ACN además, que cuando la tierra está afectada por salinidad y problemas de PH (grado de acidez o alcalinidad) se requiere de un lavado previo a la siembra y la aplicación de carbonato, respectivamente.

Por ello no es casual que en el reciente Congreso Internacional de Suelos 2018, en La Habana, especialistas cubanos y extranjeros valoraron como principales desafíos el fortalecimiento de las políticas de conservación, la promoción de los principios de la Agricultura de Conservación y la práctica sostenida de la Agroecología.
   
En realidad en Cuba la situación pudiera haber sido bien preocupante si desde 2001 la isla no contara con un Programa Nacional de Mejoramiento y Conservación de los Suelos, a través del cual el Estado subvenciona la implementación de medidas por los agricultores para contrarrestar esos procesos de degradación.
    
Esa iniciativa, junto al Programa Nacional Contra la Desertificación y la Sequía, ha permitido capacitar a miles de productores y estimular la adopción de buenas prácticas, como la construcción de barreras anti erosivas, zanjas de filtración de agua e hidrorreguladoras, y así lo ha reconocido la Oficina Regional de la FAO.
 
También se ejecutan labores temporales como el enriquecimiento de la tierra con restos de cosechas y el uso de los “abonos verdes”, mediante la siembra de plantas que se incorporan al suelo con vistas a elevar su fertilidad, además de la surca perpendicular a las pendientes para paliar la erosión.
   
Crear conciencia acerca de la importancia de contar con “suelos sanos para una vida sana” es un gran reto, de ahí que nunca será suficiente todo lo que se pueda hacer en aras de su cuidado y conservación.

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