Los maestros roneros en Cuba se forman en las fábricas

El ron cubano no solo revela el añejamiento natural en barriles, el clima y el suelo en el que se cultiva la caña de azúcar, sino la calidad de estos expertos

Existe una pirámide de los aspirantes, hasta llegar a Primer Maestro del Ron Cubano

Por: Carlos Heredia Reyes

¿Hay (en Cuba) una escuela de maestros roneros?, le preguntaron en 2014, en Colombia, a Asbel Morales, uno de los siete cubanos perteneciente a este selecto grupo, al presentar en ese país el ron Havana Club Máximo.

“La hay, pero no es de aulas. Los maestros se hacen en las fábricas de ron, siempre bajo tutela de los otros. Pero sí exige preparación universitaria: se puede ser ingeniero químico, porque el conocimiento se requiere para entender procesos como la fermentación, la destilación, el añejamiento y las mezclas.

“Y se necesita una preparación sensorial fuerte, acotó el experto, cercana a la perfección: el aspirante tiene que reconocer los rones en todas sus etapas y edades y no solo apreciar aroma y sabor, sino saber escoger qué barril integrará una mezcla. Por eso, la preparación para ser maestro es larga: diez, quince años para tener el título. Cada maestro prepara a sus discípulos.   

“Existe una pirámide de los aspirantes, hasta llegar a Primer Maestro del Ron Cubano. Las decisiones de ascenso son propuestas por el grupo y no son administrativas, porque no hacemos solo un producto, sino una tradición”, concluyó el especialista.

Tiene mucha razón Asbel en todo cuanto dice pues estos expertos son los espíritus protectores del ron Havana Club, los responsables de cada paso de su elaboración,  desde la selección de la caña de azúcar hasta el embotellado.

Ellos supervisan la mezcla y el envejecimiento de la bebida con extraordinaria pasión, paciencia y precisión, respetando siempre al máximo la tradición. Guardan, además, con celo los secretos de uno de los auténticos tesoros de Cuba: un ron que debe su incomparable alta calidad a las tradiciones más nobles y a los ingredientes de mejor calidad.

A principios de 2016, a pocos días de presentarse Tributo, un nuevo ron Ultra Premium de Havana Club, el Consejo Nacional  de Patrimonio Cultural de Cuba declaró Patrimonio Cultural de la Nación los saberes de los Maestros Roneros, así como los espacios fabriles en los que ocurre el proceso de trasmisión de dichos conocimientos.

El ron cubano revela la calidad de los Maestros Roneros de la Isla, el añejamiento natural en barriles, así como el clima y el suelo en el que se cultiva la caña de azúcar.

Por ahí anda Havana Club Selección de Maestros, una de las pocas bebidas que se inserta en la categoría Ultra Premium. Tiene 45 grados alcohólicos. Es el único producto de la gama que de su última etapa en barril pasa directamente hacia la botella. Con un promedio de edad entre los diez y doce años (sin contar los dos años de alejamiento del agua ardiente y los diez de la base), también es el único con tres fases de añejamiento, fruto de una rigurosa selección por parte de los siete Maestros Roneros cubanos.

Como declaró en Colombia el cubano Asbel Morales “la tradición del ron la defendemos como cultura, así que solo la entregamos de cubano a cubano, de corazón a corazón.

“Un maestro ronero tiene la obligación de reconocer la presencia de las generaciones pasadas y de entregar a las siguientes, y lo hacemos al depositar en bodega nuevos rones que serán usados por ellos en botellas que ni siquiera veremos físicamente. Pero las entregamos para que ellos sigan haciendo el mejor ron”, sentenció el experto.

 

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