¿El artista como un neurocientífico?

Una aproximación a la frontera entre ciencia y arte

Tablero de ajedrez conformado a partir de una microscopía de efecto túnel a una superficie de oro. Los autores son los Dres Mayra Hernández y Javier Martínez, del Instituto de Materiales de la Universidad de La Habana. La pieza de ajedrez es un trofeo que recibió Leinier Domínguez en un torneo internacional. (Foto: Dr. Cs. Augusto González)
Tablero de ajedrez conformado a partir de una microscopía de efecto túnel a una superficie de oro. Los autores son los Dres Mayra Hernández y Javier Martínez, del Instituto de Materiales de la Universidad de La Habana. La pieza de ajedrez es un trofeo que recibió Leinier Domínguez en un torneo internacional. (Foto: Dr. Cs. Augusto González)

Por: Dr. Cs. Augusto González

El artículo de hoy estará dedicado a explorar la frontera entre ciencia y arte. Para no conceptualizar mucho pongamos un ejemplo concreto, de la vida real.

Hace unos años, científicos del Instituto de Materiales de la Universidad de La Habana construyeron un microscopio especial, denominado de “efecto túnel”, que permitió visualizar los átomos de una superficie de oro. A partir de esta “fotografía”, ayudándonos de un procesador de imágenes, recortamos una sección de ocho átomos de largo por ocho de ancho y la imprimimos a tamaño grande. Es decir que creamos un tablero de ajedrez, donde las casillas eran átomos de oro.  Lo llevamos a una exposición en el Hotel Habana Libre, puesto encima de una mesa. Leinier Domínguez, el mejor ajedrecista cubano, firmó el tablero y nos prestó un caballo que había ganado en una competencia internacional.               

La pregunta obligada, en estos tiempos donde el arte transita por una etapa conceptual, es la siguiente: ¿es esto una obra de arte? Los autores de la foto son científicos. Participa también un ajedrecista, quien además plasma su firma en la obra. El objetivo de la misma es llamar la atención sobre el micromundo, motivar a los jóvenes hacia la ciencia. No existe una pretensión artística. ¿Es arte entonces, o no?  

Este ejemplo ilustra que las fronteras de las áreas del conocimiento por lo general no están bien definidas. En particular, la frontera entre arte y ciencia, dos formas tan distintas de aproximarse a la realidad, puede resultar difusa.

Sabemos que en muchas áreas de la ciencia se generan enormes volúmenes de datos. El análisis de los mismos es una tarea bien difícil.

Hace unos años una muchacha invidente creó un algoritmo que transformaba una secuencia de datos numéricos en música. Este algoritmo le permitió analizar grandes volúmenes de datos astronómicos, incluso sin poder verlos, y detectar anomalías en los mismos. Nótese que en este caso la capacidad natural nuestra de percibir y procesar la música fue utilizada con fines científicos.

Otro caso conocido desde hace bastante tiempo son los denominados “rostros de Chernof”, donde se utiliza la capacidad de nuestro cerebro para analizar los rostros humanos. A través de algoritmos numéricos la información multivariada sobre un sistema complejo, como pudiera ser la información financiera de una empresa, es traducida a las características de un rostro. De forma que con solo mirar el rostro podemos inferir si la empresa tiene un estado financiero saludable o hay motivos para preocuparse o está próxima a la bancarrota.

En un artículo de la prestigiosa revista Nature se lanzó la idea de que los artistas son personas con un extraordinario conocimiento de los mecanismos con que opera nuestro cerebro, es decir se les podría calificar de “neurocientíficos”.

Son reconocidas las capacidades de los grandes escritores de escudriñar la sicología humana, las habilidades de pintores y escultores para representarse los objetos en 3D, imaginar los efectos de la luz, etc.

Mensaje “Let’s go to Faremido, all creatures” escrito en lenguaje Sarus. La primera parte con notas musicales y la segunda con colores. Las notas fueron agrupadas por el compositor y director orquestal Roberto Valera. La representación de la molécula coloreada fue obtenida por el Dr Carlos Pérez de la Facultad de Química de la Universidad de La Habana utilizando métodos de la Resonancia Magnética Nuclear. (Foto: Dr. Cs. Augusto González)
Mensaje “Let’s go to Faremido, all creatures” escrito en lenguaje Sarus. La primera parte con notas musicales y la segunda con colores. Las notas fueron agrupadas por el compositor y director orquestal Roberto Valera. La representación de la molécula coloreada fue obtenida por el Dr Carlos Pérez de la Facultad de Química de la Universidad de La Habana utilizando métodos de la Resonancia Magnética Nuclear. (Foto: Dr. Cs. Augusto González)

Hace aproximadamente 100 años un escritor húngaro escribió una novela de ciencia ficción “Viaje a FaReMiDo”, donde unos seres metálicos que parecían robots y conocían los secretos de la naturaleza se expresaban en un lenguaje de notas musicales. Era una extraña (para la época) unión de ciencia, técnica y música. Tal vez lo que el escritor imaginaba para el futuro de la humanidad.

La novela fue escrita a la vez en húngaro y en Sarus, un lenguaje basado en notas que se creó en la misma época que el Braille y el Esperanto. Por cierto, fue utilizado por Spielberg en su película “Encuentro cercano”, para representar la comunicación de los extraterrestres con los humanos.

Nosotros utilizamos Sarus en otro de los cuadros de la famosa exposición en el Habana Libre. Con notas escribimos “Let’s go to FaReMiDo”. El notable compositor y director de orquesta Roberto Varela unió estas notas en forma de composición. Al lado coloreamos una representación de una molécula, obtenida por Resonancia Magnética Nuclear. El código de colores decía “All creatures”. Es decir, el mensaje completo era: “vayamos a FaReMiDo, todas las criaturas”. Y repetimos la pregunta con que comenzamos el artículo: ¿es esto arte, o no?

En resumen, nos hemos permitido explorar las fronteras entre ciencia y arte a través de ejemplos donde estas actividades se entrelazan. Tal vez en el futuro el entrelazamiento sea aún mayor, la formación de las personas sea mucho más integral, más completa y las fronteras se desvanezcan del todo.

Impactos: 0

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

20 − cinco =