Juan Carlos Tabío en el podio fílmico de Cuba

Su obra fílmica merece la atención de los especialistas y público, quienes la han reconocido con importantes premios

Juan Carlos Tabío. (Foto: Internet)

Por: Ana Margarita Sánchez Soler 

El director cubano Juan Carlos Tabío (1943) comenzó a trabajar como asistente de producción y dirección en el Instituto del Arte y la Industria Cinematográficos (ICAIC) en 1961 y hoy constituye una de las figuras más halagadas de nuestra cinematografía. Su obra fílmica muestra un apego notable por el género de la comedia, que desarrolla con gran suspicacia.

Los títulos resultan numerosos y Se permuta (1983), primer largometraje de su autoría, inicia esa admiración por la hilaridad. Le siguen otros como Plaff, Guantanamera, Lista de espera y El cuerno de la abundancia.

Tales cintas abordan la crónica social apoyada en el humor. Todas merecieron la atención de los especialistas y público, quienes las han reconocido con importantes premios.

Tabío no solo es un destacado director de películas, sino también un talentoso documentalista. Él produjo más de 30 documentales, muchos de los cuales reflejaron la trayectoria de personalidades de la cultura nacional y foránea. Miriam Makeba, Joan Manuel Serrat, Amelia Peláez y Soledad Bravo motivaron el acercamiento fílmico de este director.

Además mantuvo una relación profesional muy cercana con Tomás Gutiérrez Alea, hecho que puede notarse por la recurrencia de cintas en las que sus nombres coinciden.

Podríamos presuponer la existencia de un diálogo afectuoso entre ellos y la confianza depositada en el trabajo de cada uno. Dicha idea se debe a la labor conjunta en renglones fundamentales como la dirección y el guión. Tal es el caso de Hasta cierto punto (1982) (coguionista), Fresa y chocolate (1993) y Guantanamera (1995) (codirección).

 

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