Atado a la ternura

Mucho se conoce del quehacer de la Academia Nacional de Canto Mariana de Gonitch, que además de promocionar noveles talentos del canto en la Isla, ha llevado a disímiles escenarios de la capital, la canción épica como pocos

Esta academia ha llevado con orgullo y valentía el nombre de la soprano dramática y pedagoga rusa de renombre internacional, quien prefirió vivir en Cuba, cantar y dar todo de sí para fundar el arte lirico de nuestra nación.

La Mariana de Gonitch, dirigida por el Maestro Hugo Oslé, alumno insigne de La Diva de San Petersburgo, quien sabiendo la inmensa responsabilidad que su maestra legó en su persona, continúa, bajo “insufribles mareas” de incomprensión y poca sensibilidad de algunos esta maravillosa obra.

En 2018 la institución cultural, cumple 10 años de refundada y de ininterrumpida labor, creciendo hacia todas las direcciones en el plano artístico, ganando el reconocimiento de la crítica y la prensa, pero, sin contar siquiera con una sede para ensayar.

Muchos nos cuestionamos, como logran Oslé y sus jóvenes pupilos interpretar obras antológicas del pentagrama nacional de la talla de Cecilia Valdés y temas populares del folklore ruso -en su idioma original- entre las que destacan: Ochi chornye y Kalinka. Coexisten, además, con total maestría, obras musicales internacionales como La Traviata de Verdi, por solo mencionar algunos ejemplos, pareciendo que nada les fuera imposible.

“Llamemos” hoy a la sensibilidad, respuesta comprometida de quienes apuestan por la cultura y puedan alzar sus voces decisoras para medir esfuerzo y resultado, como sello principal de La Academia Nacional de Canto Mariana de Gonitch. Démosle el lugar y valor que por su gran aporte diario a nuestra identidad y buen arte, hacen estos jóvenes junto a su Maestro para mantener vivas a grandes figuras del contexto nacional.

Tomado de Tribuna de la Habana

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