Hotel Plaza respira años de vida

El lugar acoge huéspedes de todas las latitudes, sus moradores todavía respiran el hálito epocal que siempre lo distinguió

El inmueble está emplazado en un entorno envidiable por su arquitectura 

Por: Ana Margarita Sánchez Soler  asanchez@enet.cu

Una esquina populosa cierra uno de sus vértices principales mientras los otros ángulos del edificio cubren áreas destinadas a diversos establecimientos del hospitalario sitio, instituido en el año 1909.

Emplazado en un entorno envidiable por su arquitectura, adyacente al Paseo del Prado y casi a cien metros del Gran Teatro de La Habana, el Hotel Plaza es uno de los más antiguos de la capital cubana. Y, como edificación longeva, transita por una encantadora historia de dueños que traspasaron sus propiedades mediante copiosas ventas. También destaca, en su devenir, la presencia de ilustres huéspedes aposentados en cómodas habitaciones que convirtieron sus estancias en memorables recuerdos.

En sus inicios, el edificio hoy reestructurado como hotel, fue una magnífica mansión propiedad de la familia Pedroso (1895). Tres años después, la vivienda es convertida en oficina central del periódico El diario de la marina, etapa rica en acontecimientos políticos liderados por anti-autonomistas.

Comprado por el norteamericano Fletcher Smith en 1901, el inmueble es rediseñado para ser transformado en lujoso hotel. Su apertura oficial sucedió en enero de 1909 con un esplendoroso baile de caridad.

De entonces a la fecha han sido muchos los visitantes que han dejado su estela entre los pasillos suntuosos y los policromados azulejos del ennoblecido hotel. Estudiosos han nombrado a Anna Pavlova, afamada bailarina rusa; a la comunidad judía que ofreció un banquete-homenaje a Albert Einstein; mientras artistas de otras latitudes recuerdan a la inglesa Isadora Duncan o el pelotero estadounidense Babe Ruth como visitas frecuentes.

Hoy el Hotel Plaza acoge huéspedes de todas las latitudes. Sus moradores todavía respiran el hálito epocal que siempre lo distinguió. Auguramos nuevos éxitos a su colectivo y a quienes han bregado por preservar la magia singular del afamado hotel capitalino.

 

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