Cómo ayudar a un familiar diabético con su enfermedad

La diabetes mellitus es un enfermedad incurable y debe ser vigilada y controlada de manera constante. Por eso se deben hacer determinados cambios en la vida del diabético

M.Sc. Dr. Alberto Quirantes Hernández *

Para no tener problemas con esta enfermedad se debe aprender a vigilar y controlar los niveles de azúcar en la sangre, pues de no hacerse así pueden sobrevenir complicaciones a veces graves como son la pérdida de la visión y daños cardiovasculares, renales y del sistema nervioso.

Los familiares del diabético

Cuando un ser querido comienza con esta enfermedad, los familiares cercanos pueden ayudarlo.

En primer lugar, debe aprender todo aquello a su alcance acerca de la diabetes a través de clases, conferencias, libros o manuales capaces de ser entendidos por cualquier persona. Mientras mayores sean sus conocimientos, la ayuda será de mejor. Por su parte, debe estimular al enfermo también a aprender acerca de la diabetes.

Desde el punto de vista emocional, el familiar debe ser comprensivo, paciente  y respetuoso con el enfermo. Al principio puede no ser fácil para las personas reconocerse como diabéticos y frustrarse, incluso incomodarse con los cambios a realizar en sus estilos de vida. Se le debe hacer saber al familiar que se le entiende cómo se siente. Pero no permitirle usar estos sentimientos como una excusa para no cuidar de su diabetes.

Ayudar con los cambios

Además de constituir una fuente de apoyo emocional, también se puede ayudar al familiar a hacer cambios saludables.

Quienes comen juntos, pueden comer los mismos alimentos consumidos por el diabético. Será beneficioso para enfermos y también para los sanos. En definitiva las reglas de una alimentación saludable son las mismas para todos.

No deben comprar alimentos prohibidos para los diabéticos y se comenzar a comer alimentos bajos en grasa, colesterol, sal, azúcar y productos refinados. Incorporar a la alimentación casera la mayor variedad de frutas frescas, verduras, alimentos integrales, legumbres, lácteos descremados, pescado, pollo y carnes sin grasa.

A nivel familiar, fomentar el ejercicio físico, incluso hacerlos juntos. Caminar, correr, montar en bicicleta, nadar y bailar son todas buenas actividades en lo referido a la actividad corporal. El diabético debe consultar a su médico para averiguar el tipo de ejercicios a realizar.

Ante situaciones inesperadas

Los familiares del diabético deben aprender a reconocer las manifestaciones inesperadas e indeseables que se presentan en estos enfermos. Es necesario reconocer los síntomas de un nivel alto de azúcar en la sangre llamado hiperglucemia.

Cuando el diabético cambia de carácter de manera inexplicable y se encuentra deprimido, irritado o de mal genio sin motivos aparentes, debe hacerse una glicemia con el glucómetro inmediatamente. El nivel de azúcar en la sangre pudiera ser demasiado alto o demasiado bajo. En estos casos, por parte del familiar del diabético es necesaria una actuación rápida y eficaz, pues pudiera suceder cuando el diabético ha comido demasiado, está enfermo, tiene muy poca o mucha insulina en su cuerpo, está bajo mucho estrés, etc.

Nunca se debe discutir, sino estimular al familiar a controlar el nivel de azúcar en la sangre y tomar medidas para corregir el problema, incluso con la asistencia a un cuerpo de guardia si fuese necesario.

Reconocer el problema del diabético

Entre los síntomas de la hiperglucemia se  incluyen orinar frecuentemente grandes cantidades, mucha sed, visión borrosa o sensación de mucho cansancio, aumento o pérdida del apetito, etc.

Cuando hay niveles bajos de azúcar en la sangre, llamada hipoglucemia, frecuentemente se debe cuando la persona el diabético no ha comido demasiado, tiene mucha insulina en su cuerpo, ha hecho ejercicio más allá de sus límites, etc.

Entre otros, los signos habituales según intensidad o duración de la hipoglicemia  incluyen sensación de mucho cansancio, mareos, temblores, dolor de cabeza, visión borrosa, arrastrar las palabras al hablar, bostezos frecuentes y somnolencia, incapacidad para hablar o pensar con claridad, pérdida de la coordinación muscular, sudoración abundante habitualmente fría, espasmos, sensación como si fuese a desmayarse, mucha palidez, convulsiones e incluso pérdida de la consciencia.

Quien presente manifestaciones de niveles peligrosamente bajos de azúcar en la sangre, de inmediato se le debe suministrar algo dulce, incluso agua con azúcar y luego llevarlo al cuerpo de guardia más cercano. 

Demuéstrele cariño a su diabético

Aprender a vivir con la diabetes y con un diabético lleva su tiempo. El familiar tendrá buenos y malos días. Los momentos de estrés pueden ser lo más difícil. En la casa se debe entender que cuando los diabéticos están bajo estrés, pueden tener más problemas para controlar su nivel de azúcar en la sangre. Cuando esto sucede, se debe ayudar a la persona a mantener las cosas en perspectiva, serenarse y  volver a recuperar su equilibrio emocional.

De manera delicada y oportuna y siempre con el ejemplo, se deben hacer permanentes recordatorios para comer saludablemente, hacer ejercicio y mantener o alcanzar un peso saludable y eliminar de raíz adicciones tóxicas como el tabaquismo o el alcohol.

Cuando el diabético se sienta frustrado, deprimido o enojado, anímelo a ser paciente y ¡no dejarse derrotar!

* Master en Ciencias y Profesor Consultante

 Jefe del Servicio de Endocrinología

  Hospital Docente Dr. Salvador Allende

  La Habana – Cuba

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