Recuerdos, abrazos, relatos…

Profesionales habaneros egresados del hoy Instituto Estatal de Relaciones Exteriores de Moscú, celebran junto colegas rusos, cada febrero, el Día del diplomático ruso

Por Ricardo R. Gómez Rodríguez  rrgomez@enet.cu

Hay una larga historia de amistad y cariño entre dos pueblos, que el tiempo se encargó de afianzar; el ruso y el cubano.

Este mes de febrero, cuando muchos dedican espacios a convocar al amor, coinciden dos fechas, por demás próximas, el 14, jornada reconocida como Día de San Valentín, y el 10, Día del diplomático ruso.

Fue recientemente, en el año 2002, cuando establecieron ese momento para reconocer a las mujeres y hombres relacionados con esa rama.

El 10 de febrero de 1549, en la época de los zares, en el período de Iván el terrible, en los archivos recuerdan el Posolsky Prikaz, primera institución de política consular del Estado, momento decisivo para la formación del servicio exterior de la gigante nación.

A pesar de ello, la historia de la diplomacia allí es más profunda y se origina en el siglo IX, cuando Rusia Antigua recibió el reconocimiento internacional al cerrar el Tratado de paz y amor con el Imperio Bizantino.

Cada año, alrededor de esas fechas, ocurre un cordial  encuentro entre varias generaciones de cubanos, egresados del hoy Instituto Estatal de Relaciones Exteriores de Moscú (MGIMO) y sus colegas de estudio que hoy cumplen funciones en la Embajada de la Federación Rusa en La Habana.

Recuerdos, abrazos, relatos. Momentos cuando la memoria revive la estancia en el aula, en las canchas deportivas, en labores agrícolas.

Andrey V. Mitrofanov es un hombre de mediana estatura, robusto. Por su físico inmediatamente usted comprende que se trata de un típico ruso. Él también es egresado del MGIMO,  pero hoy es el Primer Consejero de la Embajada de ese país en La Habana.

En entrevista exclusiva para este sitio digital, manifestó orgullo por tener la posibilidad en febrero de cada año, de invitar a la sede diplomática a  unos 150 egresados del alto centro docente, oriundos de Cuba.

Ellos laboran en el Ministerio de Relaciones Exteriores de la Isla, estructuras estatales, organizaciones políticas y medios de prensa, pero mantienen una estrecha relación con el pueblo que los educó.

Al referirse a la salud de las relaciones entre Rusia y Cuba, Mitrofanov se remitió a la larga e interesante historia que permitió el desarrollo de ambas sociedades. Afirmó que hay muy pocos países no solo en Latinoamérica, sino en el mundo con una trayectoria y con tantas cosas en común como estas naciones.

Recordó que como pueblos hermanos se crearon a través del tiempo familias mixtas entre estudiantes de universidades moscovitas, personas que hoy laboran en la Isla.

Aseguró que las relaciones bilaterales viven ahora el mejor momento, después de la desaparición de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), y esos lazos ganan fuerza año tras año.

Manifestó su deseo de que incluso sean mejores y marchen por un nivel cualitativamente nuevo.

Hay historias que el tiempo fortalece, a pesar de la distancia. Amores eternos, de esos que quedan sellados por la sangre, el sudor, la voluntad y el cariño de los pueblos.

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