Sueños del mago

Hace un año falleció Amado del Pino, la luz de su obra permanece y el amor por el teatro destella para motivarnos a encontrar en ese universo razones con que plasmar letras

Amado del Pino

Por: Ana Margarita Sánchez Soler  asanchez@enet.cu

 El destacado crítico e investigador teatral Amado del Pino dijo adiós definitivamente el 22 de enero de 2017, Día del Teatro Cubano y entonces quedaba en la boca el sabor agridulce de una ironía trágica y a la vez curiosa. Pareciera que el destino pretendía ofrecerle las despedidas en una suerte de homenaje. En medio de la desazón me ocupa la certeza de que Amado no podía irse en ninguna otra fecha.

La escena fue para él eje profesional y vital. Desde el teatro se convirtió en ese mago hacedor de sueños que regalaría la contundencia de su poder analítico en una rica obra ensayística. El periodismo, la actuación y la dramaturgia contaron con las destrezas de su pensamiento. Igual ánimo puso a cada acción que pretendiera desentrañar los acertijos de la teatralidad.

Murió en España, país en el que desarrollaba su labor escritural, desplegando esa mixtura que tanto agradecimos entre agudeza en la observación y ardides de estilo. Amado gozaba de esa cualidad tan cara a los críticos de la interpretación aguda. Era capaz de diseccionar el teatro para develar aquellos valores o vacíos que la mirada común no era capaz de captar.

Una enfermedad sesgó sus días, pero como aquel que ha sido útil y talentoso, deja imágenes y frases grabadas en el recuerdo. ¿Cómo olvidar las escenas jocosas del filme Clandestinos donde hizo célebre el bocadillo: un cubo de potaje? Para el momento asumía a un luchador de la clandestinidad cuyo apetito matizaba y enriquecía al personaje. Así lo recuerdan muchos cubanos.

Eso era Amado del Pino: una combinación de simpatías e inteligencia que hoy agradecen públicos, lectores y colegas. Tenía 56 años cuando la muerte se lo llevó dejándonos saber el suceso como un capricho del mundo que nunca quisiéramos conocer.

Entre los espacios que contaron con su quehacer figura la revista Tablas, importante publicación de las artes escénicas en Cuba. Igualmente formó parte de publicaciones periódicas como Juventud Rebelde y Granma. Su obra dramática publicada abarca El zapato sucio y Penumbra en el noveno cuarto.

La luz de su obra permanece y el amor por el teatro destella para motivarnos a encontrar en ese universo razones con que plasmar letras.

 

 

 

 

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