Síndrome metabólico en adultos y en niños

El SM no es una enfermedad específica. La entidad comprende una serie de trastornos clínicos vinculados entre sí

M.Sc. Dr. Alberto Quirantes Hernández *

El síndrome metabólico (SM) no es el diagnóstico de determinada enfermedad. Se trata de varios elementos para entender y explicar diversos efectos de la hiperinsulinemia o secreción aumentada de insulina y la resistencia a la misma por parte del propio organismo.

La entidad comprende una serie de trastornos clínicos vinculados entre sí como son la hipertensión arterial, la diabetes o prediabetes, el sobrepeso y la obesidad, la elevación de los triglicéridos y la disminución del colesterol “bueno”, el encargado de “recoger” o “limpiar” las grasas de las arterias.

El SM no es una enfermedad específica. Identifica un conjunto de factores dañinos para el aparato cardiovascular, unido a situaciones clínicas donde las personas con estas alteraciones tienen un riesgo elevado de desarrollar diabetes mellitus tipo 2 y enfermedades del corazón.

Para ser diagnosticado en este grupo de personas deben existir por lo menos tres de los cinco factores de riesgo característicos  del SM. Ellos son, como ya dijimos,  el aumento del peso corporal,  triglicéridos elevados, disminución del colesterol “bueno”, hipertensión arterial y glicemias elevadas.

En estos pacientes puede encontrarse aumento del ácido úrico en sangre sin ser la gota, hígado graso no alcohólico o enfermedades reumáticas. Todas muy preocupantes. 

Causas y consecuencias del síndrome metabólico

Las causas hay que buscarlas en un grupo de problemas de salud causados por la combinación de factores hereditarios y estilos de vida inapropiados, especialmente el exceso de comida chatarra y la falta de actividad física.

El exceso de grasa corporal, principalmente la abdominal, y la inactividad física traen como resultado el desarrollo de la insulinorresistencia con independencia del factor genético.

El SM se asocia con una menor esperanza de vida en quienes lo padecen.  Es debido en particular, al incremento en la mortalidad cardiovascular.

También  aumenta de forma significativa el riesgo de diabetes mellitus tipo 2, infartos cardíacos y enfermedad cerebrovascular.

En niños

Aunque es un hecho cierto el aumento creciente de la obesidad entre los niños, incluidos los de nuestro país, no todos los niños con obesidad manifiestan alteraciones metabólicas como consecuencia de su sobrepeso.

El SM es inestable durante la infancia. Un niño puede cumplir los criterios en determinado tiempo en su desarrollo y no en otro momento. Aunque aún no está claro si esta variación representa una mejora o un deterioro de su estado de salud.

La Academia Americana de Pediatría (AAP) recomienda a los pediatras centrarse en el concepto de agrupación de factores de riesgo cardiovascular y en la búsqueda y valoración de factores de riesgo asociados.

Este concepto es especialmente importante porque en determinados estudios se  demostró la existencia de un desarrollo y una severidad mayores de las lesiones ateroscleróticas en los menores, cuando se vinculaban con un elevado agrupamiento de factores de riesgo de enfermedad cardiovascular aterosclerótica.

Tratamiento y prevención del síndrome metabólico

Es fundamental el tratamiento de la obesidad. Para eso es imprescindible la modificación de los estilos de vida.

Para reducir el riesgo cardiaco y metabólico de los niños  se recomienda el  tratamiento de la obesidad en la infancia y la adolescencia de la manera más precoz posible como enfoque de primera línea.

La obesidad, el más importante factor de riesgo del síndrome, es un rasgo más presente que el SM con todas sus características, y con más persistencia en la edad adulta.

El tratamiento de la obesidad y también el de los componentes del SM comparten elementos comunes. Por eso las intervenciones capaces de mejorar una condición es probable que mejoren la otra.

A grandes rasgos, el tratamiento consiste en sistematizar una alimentación saludable, abundante en frutas y vegetales, baja de sal y de grasas de origen animal y la eliminación de la comida chatarra, incorporando alimentos integrales, carnes blancas, legumbres y lácteos descremados; realizar actividad física de intensidad variable según edad y estado de salud; y caminar entre 30 y 45 minutos diarios.

Los avances en el tratamiento contra el síndrome metabólico se pueden constatar diariamente en el pesaje cotidiano.

* Master en Ciencias y Profesor Consultante

 Jefe del Servicio de Endocrinología

  Hospital Docente Dr. Salvador Allende

  La Habana – Cuba

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