Sube y sube la vida en Argentina

Esta semana anuncian nuevas tarifas en servicios vitales

El portal argentino El destape informó que los nuevos cuadros tarifarios comenzarán a regir a partir del próximo 1º de febrero

Por: Mariela Pérez Valenzuela

 Los argentinos comenzaron 2018 con el anuncio de que el derechista gobierno de Mauricio Macri aumentará, esta semana, las tarifas de trenes y autobuses, en una subida que hace temblar los bolsillos de vulnerables sectores sociales.

El portal argentino El destape informó que los nuevos cuadros tarifarios comenzarán a regir a partir del próximo 1º de febrero.

En el área metropolitana de Buenos Aires, la más importante provincia del país, el incremento –que seguirá durante el 2018- comienza con un 33% para terminar diciembre en un 116%. En el caso de los trenes en la misma zona urbana, el boleto mínimo, de tramos cortos, subirá un ciento por ciento.

La empresa estatal Subterráneos de Buenos Aires (Sbase), prevé incrementar un 27% el precio de los pasajes.

Mientras Macri, millonario fundador de la alianza conservadora Cambiemos está de vacaciones hasta el próximo día 7, también se conoció que las tarifas de electricidad para usuarios residenciales aumentará un 12% y la de gas hasta un 49%, en todo el territorio nacional, a partir de abril próximo. A mitad de año, tales precios se reactualizarán, en tanto falta conocer los cambios de precios en otras ramas.

Luego de ganar las elecciones de término medio (dos años en el 2017) y recibir las felicitaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) por  los ajustes que viene aplicando, a la vez que le exigió más recortes, el gobierno determinó una reducción del 5% en el nivel de subsidios en el presupuesto de este año, en comparación con 2017.

Estas subidas en los pasajes, luz y gas se habían manejado desde mediados del 2917, pero Macri decidió su congelación hasta después de las elecciones legislativas, debido al golpe que ellas significan de manera directa en los sectores más pobres y relegados.

Para el FMI, uno de los principales acreedores del régimen neoliberal argentino, ¨ “La reducción del gasto público es esencial, especialmente en las áreas donde aumentó muy rápidamente en los últimos años, en particular los salarios, las pensiones y las transferencias sociales”, según expresó en su informe “Conclusiones de 2017″.

Otra mentira de la campaña de Macri resultó el cobro de las partidas de fútbol, deporte nacional argentino, cuyas entradas eran gratuitas en gobiernos anteriores.

Una de las primeras medidas de su régimen fue recaudar mediante los boletos. Luego suspendió la impopular medida unos meses, hasta después de los comicios legislativos, y ahora de nuevo hay que pagar para ver los juegos en vivo.

Para medios sindicales Macri mintió de manera descarada, pues prometió desarrollar la economía a base de inversiones que todavía no llegan y sí los préstamos de los grandes acreedores mundiales,, las nuevas tarifas han creado descontento en las familias argentinas, cuyos salarios se ven reducidos ante los reajustes del adinerado empresario.

Lo cierto es que Argentina concluyó 2017 en un alto nivel de conflictividad social y un régimen que no oculta sus fines neoliberales, aliado a Estados Unidos, en medio de fuertes represiones a sus opositores, que se visibilizan cada vez más.

Su discurso de campaña, en opinión de analistas, resultó una gran mentira en la cual todavía cree un sector popular, en especial en la provincia de Buenos Aires, donde fue gobernador en dos mandatos y es residencia de las mayores fortunas del país.

El ganó la presidencia en 2015 con promesas de mayor institucionalidad, mayor inclusión, más diálogo y democracia, y ahí embarcaron en un barco sin futuro los votantes que le favorecieron y creyeron que respetaría su discurso populista de que nadie perdería ninguna de las conquistas sociales ganadas durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner.

Macri se quitó la careta una vez instalado en la Casa Rosada. Más de 200 mil personas fueron despedidas en los primeros tres meses de administración solo por ser, dijo, ¨kirchneristas¨. Subieron por primera vez con Cambiemos las tarifas de agua, luz y electricidad. Se alineó de manera inmediata con Estados Unidos, Israel y Reino Unido, que ocupan las islas Malvinas y Sandwich reclamadas siempre por distintas administraciones argentinas.

Al quitarse su disfraz democrático, reprimió las protestas populares, dejó atrás los programas de integración regional, persiguió a sus opositores, asesinó a dos jóvenes –Santiago Maldonado y Rafael Nahuel- y mantiene en prisión domiciliaria desde hace más de un año a la activista barrial Milagro Sala.

Bajo ese signo represivo, que recuerda las dictaduras militares de los años 80 del pasado siglo, el régimen macrista aprobó la reforma previsional (suprime recurso a los jubilados y a las familias que cobra la Asignación Universal por hijo), también la reforma fiscal (reduce impuestos a grandes empresarios) y se impulsa la reforma laboral que, en opinión de sindicalistas, pondrá fin a los derechos que aun mantienen los trabajadores.

En opinión de la doctora Florencia Saintout, diputada de la provincia de Buenos Aires por Unidad Ciudadana (UC) y decana de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP),  “este es un gobierno que llegó por los votos, pero que actúa de manera claramente antidemocrática. En dos años se ha multiplicado la brecha de la desigualdad producto de una brutal transferencia de recursos desde los sectores populares y medios hacia el capital concentrado.

Esto se ve, precisó la profesora, en la vida cotidiana de cada una de las ciudades del país. Los más vulnerables han perdido el trabajo, han perdido posibilidades de consumo, han perdido el acceso a la ciudad misma. Y todo esto ha sido de manera muy vertiginosa”.

El 2018 será otro año duro para los argentinos, que ven desinflarse al muñecón Macri, quien detiene a activistas y deja en libertad a genocidas juzgados y condenados por crímenes de lessa humanidad, como Miguel Etchecolatz, emblemático asesino de la última dictadura.

Desde el primer día de gobierno, Macri comenzó un camino de destrucción de la política de Memoria, Verdad y Justicia. Negó el terrorismo de Estado, que cobró más de 20 mil desaparecidos en el país. Sin la necesidad de que haya una orden explicita, los Juzgados y los jueces empezaron a detener los juicios de lesa humanidad.

Es este un año previo a las elecciones presidenciales del 2019, en el que si el peronismo de izquierda y otras fuerzas progresistas se unen es muy probable que saquen a la derecha de la Casa Rosada. Para ello, y en primer lugar, deben contar con los poderosos movimientos populares de ese país que cada día salen a la calle a protestar contra el títere de Estados Unidos.

 

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