Blanqueamiento coralino: fenómeno de estos tiempos

La decoloración global más larga y devastadora empezó en octubre del 2015 y duró hasta el pasado mes de julio de este 2017

Corales

 

Por: Ángeles Muik

La navegación, la sobrepesca y la contaminación dañan, desde hace décadas, al ecosistema marino. Pero estos peligros, no son nada en comparación con la amenaza silenciosa a la que se enfrentan los corales: la subida de la temperatura de las aguas, que ya ha matado superficies inmensas de arrecifes en los últimos años, incluso en zonas alejadas del ser humano.

Aunque los  corales, cuyos pólipos –conformados por cada uno de los organismos multicelulares que componen una colonia coralina– son más pequeños que un grano de arroz, filtran el agua y se alimentan del plancton que arrastran las corrientes.

Para ello dependen en gran medida de la actividad fotosintética de unas pequeñas algas que albergan en su interior: las zooxantelas.

Pero cuando la temperatura sube, esta simbiosis se interrumpe. Se desconoce si los pólipos expulsan a las algas o si estas se van por sí mismas.

En cualquier caso, cuando la relación simbiótica coral-alga se rompe, los arrecifes se transforman en largas extensiones de color blanco, un fenómeno conocido como blanqueamiento.

Aunque desde 1911, se reportan lesiones en estas barreras marinas, de forma esporádica y localizada, se han observado blanqueamientos en varias ocasiones.

Pero, en 1982 y 1983, el Niño –la famosa corriente del hemisferio Sur– especialmente fuerte diezmó los corales a nivel global, y a partir de entonces nada volvió a ser como antes.

Los blanqueos comenzaron a ser más frecuentes y expandieron sus zonas de impacto, haciéndose globales hasta el punto de ser capaces de afectar al unísono a todos los arrecifes coralinos del planeta.

Su relación con el aumento de la temperatura del agua es tan clara que los científicos utilizan datos de satélite para prever su ocurrencia.

Según su sistema de alertas, la decoloración global más larga y devastadora empezó en octubre del 2015 y duró hasta el pasado mes de julio de este 2017.

Durante casi dos años, las aguas calientes bañaron sin interrupción los corales de los mares tropicales, lo cual dejó un panorama desolador. El incremento de la temperatura del mar es una realidad asociada al cambio climático.

Los especialistas avizoran el difícil futuro al que se enfrentan los corales y estiman que, como mucho, el cinco por ciento de los arrecifes sobrevivirá y se recuperará de este fenómeno.

No obstante, mucho nos preocupan los efectos del cambio climático. Tomar decisiones acertadas y facilitar el proceso de acomodo a los nuevos escenarios es la vía más favorable y conveniente, para adaptarse y cambiar.

Fuente: Portal MuyInteresante.com

 

 

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