Mendive, maestro de siempre

Su nombre nos remite a ese vínculo profundo y fértil que sostuviera con José Martí

Su nombre nos remite a ese vínculo profundo y fértil que sostuviera con José Martí.

Por: Ana Margarita Sánchez Soler  asanchez@enet.cu

El 24 de este mes se cumple otro aniversario de la muerte de Rafael María de Mendive. Su nombre nos remite a ese vínculo profundo y fértil que sostuviera con José Martí. Mendive fue su maestro, uno que supo poner en el Apóstol los conocimientos básicos, pero también aquel alimento espiritual tan excelso en Martí.

Cuando los hombres parten del mundo casi siempre se piensa en su obra. En el caso de Mendive su quehacer tiene resonancias incalculables. Sembró la sensibilidad en el alumno. Por ello en cada texto, del pequeño y grande “Pepito” están los aportes de quien fuera fundamental en su crecimiento intelectual y humano.

Esta efeméride es momento propicio para observar detenidamente los vínculos aprendiz-discípulo como relación cardinal de cualquier individuo. Claro que Mendive tuvo su propio quehacer como poeta y literato, pero entre sus más descollantes ejercicios pedagógicos figura el aprendizaje otorgado a Martí.

Rafael María de Mendive cursó estudios en el Seminario de San Carlos y allí estudió Filosofía y Derecho. Su casa de la calle Prado se convertiría posteriormente en uno de los sitios predilectos por sus alumnos. Intercambios sobre los más disímiles temas de la Cuba colonial serían elementales en la conformación de posturas patrióticas.

Mendive fue para sus discípulos ese impulso tan necesario en el afán de abrir los ojos y mirar la Isla con agudeza. Martí fue de los primeros en comprometerse con el pensamiento de su guía. De él obtendría para siempre la pasión por las letras, el estudio como condición imperecedera.   

Al hablar de la relación Mendive-Martí muchos artículos registran unas palabras redactadas por el héroe nacional en carta a su gran amigo Enrique Trujillo y Cárdenas. En esa misiva diría: “Y ¿cómo quiere que en algunas líneas diga todo lo bueno y nuevo que pudiera yo decir de aquel enamorado de la belleza (…) no escribió jamás sino sobre verdades de su corazón o sobre penas de la Patria?…”

Para recordar hoy a Rafael María de Mendive, nada mejor que el sentir de su más fiel alumno.

 

 

 

 

 

 

 

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