Preservar y actualizar los bailes de raíces hispanas

Muchos aún le llaman el pequeño Gades o el Gades habanero por la estela que dejó en la escena aunque hace ya varios años que no pisa un escenario como bailaor

Radio Metropolitana digital conversa con el bailaor y coreógrafo habanero Eduardo Veitía

Por: Maggie Marín Ayarde   mmm@enet.cu

Durante diez días, a partir del 2 de noviembre, La Habana será sede del primer Festival de de Danza Española y Flamenca con talleres, conferencias magistrales, y galas.  Estará como presidenta de honor de la cita Alicia Alonso quien hace tres décadas creó el Conjunto de Danzas Españolas del Gran Teatro de La Habana devenido Ballet Español de Cuba.

Radio Metropolitana digital conversa con el bailaor y coreógrafo habanero Eduardo Veitía, ganador en 1992  por la coreografía Sonata y fandango del segundo premio en el Primer Concurso Internacional de Danza Española y Flamenco, celebrado en el teatro Albéniz, de Madrid.

 ̶  En La Habana hay muchas sociedades españolas por lo tanto se baila y se estudia mucho el baile español, sin embargo le he escuchado hablar con mucha vehemencia  de defender la danza española  y flamenca.

̶  Pues sí.  Es muy importante y te explico por qué.

“Es una danza muy tradicional y al mismo tiempo ha evolucionado mucho.  Estamos muy lejos de España y si no nos actualizamos sobre sus métodos y su metodología no se progresa y se queda igual que la conocimos nosotros, en sus inicios. 

“Las sociedades españolas siempre han sido muy entusiastas y aparte de entusiastas siempre han defendido las escuelas de baile  en todo el mundo con una pasión.

“Todavía recuerdo, yo vengo de la Sociedad Concepción Arenal y al lado estaba la Artística Gallega.  Se realizaban competencias en  todas las actividades para llegar a los Festivales de La huella de España donde cada cual mostraba su baile de la forma más auténtica, el traje más tradicional.  Era algo muy bonito y al mismo tiempo eso nos permitió que llegara a nosotros y conociéramos todos los bailes gallegos, los  bailes aragoneses, la rumba flamenca porque se hacía de todo hasta música clásica.

“Todo ello ha sido muy importante para que se conserve ese legado pero aún así la gente ve el baile español con estereotipo y es un baile muy difícil, muy técnico, un baile en el que hay que estar muy bien preparado físicamente  donde hay que entrenar para el ballet clásico, para el contemporáneo, para el flamenco, para la escuela bolera para dominar todas sus técnicas y sobretodo su estilo en el flamenco que, actualmente es universal pero se necesita mucho tiempo para poderlo entender porque es una raíz.

“Para hacer un martinete, una seguidilla o una bulería, cualquier palo duro del flamenco incluso para cantarla y tocarla hay que estar muy bien preparado, entrenado porque se corre el riesgo de mostrar el sentir de ese baile”.

̶  ¿Que habría que dinamizar, entonces? 

̶  Yo pienso sobretodo que hay que escuchar mucha música, ver videos y no para copiar lo que se hace sino para entender cómo se hace.  Nosotros en nuestra escuela, en cada clase siempre la estamos acompañando de un video, una imagen de estudio y que los alumnos investiguen e interioricen para poder bailar.

“Antiguamente un martinete sólo lo hacían los bailaores mayores, hoy ya en el mundo los jóvenes bailan por seguidilla.   Los conservatorios de España que son muy exigentes y rigurosos tienen toda la metodología y preparación y los jóvenes salen muy bien formados pero se quedan ahí porque no todos pueden exhibirlo, explotarlo y no todos llegan a los ballets nacionales o a tener compañías donde pueden expresar todo lo aprendido y otros se van a otras regiones.

“Justamente por eso creamos este festival para que todas esas influencias puedan llegar aún más a Cuba donde tenemos esa raíz hispánica que la llevamos en nuestra sangre y que gusta tanto al pueblo, conservarla y mantenerla como se conserva la culinaria”.  

̶  ¿Llegar  a 30 años con el Ballet Español de Cuba ha sido difícil?

̶  Pues sí.  Ahora uno no se da cuenta por la dinámica diaria, el trabajo día a día, noche a noche, enfrentando todas las circunstancias que se presentan que muchas veces laceran.   Alumnos que se forman con nosotros y lo perdemos, tenemos que dejarlos ir.

“Lo más difícil es mantener un repertorio, mantener una tradición y que llegue a muchas generaciones.

“¿Las condiciones?  Desgraciadamente los artistas nunca tenemos todas las condiciones siempre que queremos pero hasta en ese aspecto uno se crece por lo que uno siente, lo que uno quiere proyectar.  Esa energía que tenemos de querer hacer algo nuevo y mantener siempre una obra en el escenario eso lo hemos ido aprendiendo, desarrollando en el transcurso de estos treinta años.

“La enseñanza es algo que es dificilísimo.  Entrar en un programa de  metodología, de pedagogía, de resoluciones de enseñanza ha sido para mí todo un proceso para analizar y ver cómo es el funcionamiento de una escuela dentro de la compañía del BEC”.

̶   ¿Cómo sería Eduardo Veitía sin el BEC?     

̶  Te comento que yo desde chiquitico me crié entre las piernas de bailarines en Danza Contemporánea de Cuba donde me llamaban Edito, Edito, y mi papá me decía: quieres, quieres estar, bailar  y yo contestaba que no porque me daba mucha pena, era tímido sin embargo bailaba escondido en mi casa todas las coreografías que veía.

“Y cuando llegué a descubrir lo que verdaderamente quería era la danza española.

“Mis amigos que estudiaban en el pre universitario me invitaron un día a bailar una fiesta de 15 años en una de las sociedades españolas y mi respuesta fue: ¿qué es eso?, pero fui.

“Me fui a bailar los 15 en aquella sociedad y su directora por aquel entonces Olga Bustamante al parecer encontró algo en mí y me citó para su casa al día siguiente.  Ya yo había visto bailar a Antonio Gades que venía mucho a Cuba.  Hay tanto que contar… Ahí en la sociedad  fue donde descubrí que me gustaba la danza española.

“Una vez que me gradúo en el pre universitario ese título no me daba derecho a entrar en una escuela de danza.  Me avisan entonces un día que la escuela de ballet tenía una convocatoria para varones.  Me presento y me aprueba un tribunal muy difícil porque eran Fernando Alonso, Aurora Bosch, todos esos grandes maestros que después tuve la suerte de tener y compartir con ellos.  Así comencé  en el ballet pero nunca abandoné mi sociedad española.

“Entonces en las clases de carácter y folklóricas sacaba altas puntuaciones porque me gustaban mucho y tenía todo el aprendizaje de las danzas españolas.  Una vez que me gradúo me envían al Ballet Nacional de Cuba pero ese mismo año se crea el Conjunto de Danza Española y Alicia Alonso me dice –yo acabado de graduar- que tengo que enseñar y preparar a todos mis compañeros.  Y ahí comienza el gran sueño, enseñar lo aprendido, lo que me gustaba y quería bailar tanto en el ballet clásico y español como en danza contemporánea.

“Luego al estudiar en España y ganar un premio del certamen de  coreografía y beber de tan cerca la esencia de toda la danza española eso me convenció de forma total, total y esta danza se convirtió en mi pasión, mi sueño.

“Mi idioma es ese.  La música que escucho es el flamenco y también la música clásica de Manuel de Falla, Isaac Albéniz”.

̶  ¿Pero de no ser bailarín que serías?

̶  Médico porque de hecho era lo que yo siempre quise ser de niño.  No fue así tampoco porque no tenía un buen escalafón, se exigían altas puntuaciones en aquellos momentos y el destino me llevó a la danza española”.

El primer Festival de Danza Española y Flamenca tendrá siete galas siempre en el Gran Teatro de La Habana “Alicia Alonso” y están dedicadas a lo clásico español, a Federico García Lorca; al flamenco; a los elencos invitados; y a las tres décadas de vida artística de Eduardo Veitía.

 

 

 

 

 

 

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