Comunicación y afecto con el paciente diagnosticado de cáncer

Aquellas personas a quienes se les ha diagnosticado y tratado por una enfermedad cancerosa, les resulta importante comunicarse con sus familiares y amigos

M.Sc. Dr. Alberto Quirantes Hernández *

Aquellas personas a quienes se les ha diagnosticado y tratado por una enfermedad cancerosa, les resulta importante comunicarse con sus familiares y amigos.

Por supuesto, serán beneficiados a través de un diálogo continuo y fluido, siempre con carácter positivo. En estos casos afrontan su enfermedad con entereza y curan mejor, según la comunicación mantenida con aquellos por quienes son apreciados.

Sin una comunicación adecuada, estimulante, positiva y llena de esperanzas futuras, estos pacientes no se curan con la misma eficacia y rapidez. Vivir en un entorno disfuncional no es bueno, es estresante y perjudicial para la salud.

Cuando a alguien le han diagnosticado un cáncer, la inclinación natural de muchas personas es a pensar en ello como una sentencia de muerte. En realidad, el cáncer es curable en una gran proporción de casos.

Sobre todo cuando hay un diagnóstico precoz y el enfermo adopta inflexiblemente estilos de vida saludables, como es alcanzar un peso adecuado a través de una alimentación estrictamente saludables, la práctica sistemática de ejercicios físico según posibilidades , eliminar cualquier adicción tóxica y sobre todo mantener todo el tiempo pensamientos positivos.

Por eso, el modo de comunicarse con el entorno humano a la hora de afrontar un duro diagnóstico, es muy importante.

Cómo afrontar el futuro

Los pacientes y quienes lo rodean lo aceptan mejor cuando se comparten historias, recuerdos y se conversa sobre las esperanzas futuras de todos ellos, enfermo incluido.

Los pacientes manifiestan sentirse empoderados cuando la comunicación es completa y constante en su casa, pero también en los ámbitos médicos.

Aunque el cáncer con frecuencia se ve como un diagnóstico deprimente, las conversaciones entre los pacientes y los seres queridos a su alrededor se deben centrar en la vida, no en la muerte. Debe haber mucho  de esperanza y nada de  desesperación o tristezas.

No se debe hacer

Quedarse callado y mantener un silencio lúgubre y aplastante. Tampoco es recomendable  evitar las conversaciones sobre el cáncer o cualquier cosa relacionada con el diagnóstico.

Y por supuesto, es desatinado quedarse o centrarse en los aspectos negativos de la enfermedad.

Se debe hacer

Con el enfermo se debe hablar frecuentemente y en ocasiones propiciar sea centro de  la conversación.

También se le debe dar ánimos y mantener ante todo una actitud positiva en la cual cada persona se muestre abierta con respecto a sus propios sentimientos afectivos en relación con la persona, en esos momentos tan necesitada de ayuda espiritual.

Por último, se debe escuchar de forma activa e interesada lo dicho por  el paciente, permitir un adecuado desahogo y la exposición de sus miedos, prestos a ser desvanecidos con argumentos convincentes y llenos de optimismo.

Una persona de nuestros más cercanos afectos, diagnosticada y tratada por un cáncer, merece todo el respeto y la consideración como un ser humano también lleno de sentimientos y estados de ánimo. Nunca debe sentirse ignorada o aislada dentro de su mundo de enfermo en tratamiento. El aislamiento, aunque sea espiritual, es triste y deprimente.

Quienes lo rodean nunca deben manifestar indiferencia, tristeza o desesperación.

En sus manos está llenar de felicidad, esperanza y optimismo a esa persona tan necesitada del cariño y comprensión por parte de quienes se encuentran a su alrededor.

* Jefe del Servicio de Endocrinología

  Hospital Docente Dr. Salvador Allende

  La Habana – Cuba     

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