Palmas y Cañas, más verdes que siempre

Este programa de la Televisión Cubana nos enseña que ser campesinos es más que trabajar la tierra, es también sacar partido a un buen guateque

La escenografía del espacio recrea un bohío rodeado de vegetación, pero más que la ambientación física es el talento del elenco lo que consigue otorgar credibilidad.

Por: Ana Margarita Sánchez Soler  asanchez@enet.cu

Los domingos son días atípicos, sus tardes tienen una atmósfera propia que a veces nos hace sentir melancólicos.

Aunque muchos coinciden en ese matiz particular que define al séptimo día de la semana, no todos han encontrado el por qué. Cada quien busca un modo de escapar a la calma y el hastío que suelen acompañar a los domingos.

El recurso de algunos consiste en situarse frente a la televisión entre las 19:00 y las 20:00 hora local, cuando comienza uno de los espacios más longevos de la Televisión Cubana (TV) y no por ello anquilosado: Palmas y Cañas, programa que por más de medio siglo ha traído a la TV las tradiciones musicales campesinas.

El vínculo real existente entre la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños y el programa televisivo constituye elemento primordial para lograr relación fidedigna entre el sector campesino y esta fiesta que inunda la pequeña pantalla con la alegría de sus participantes.

Para hablar de un espacio como este resulta inevitable recordar sus tiempos fundacionales en que fuera dirigido por Antonio Vázquez Gallo, uno de los más prominentes hacedores de la TV. Imposible obviar a una pareja de presentadores que marcaron con su estilo jovial una pauta en el modo de conducir: Ramón Veloz y Coralia Fernández.

Otros conductores como Fernando Guardado han asumido el espacio con la motivación de promover un tipo de música de orígenes rurales, pero extendido también a las urbes mediante la televisión. Precisamente en lograr un show campesino de forma creíble desde un estudio ubicado en el centro del Vedado, está uno de los principales aciertos del programa.

La escenografía del espacio recrea un bohío rodeado de vegetación, pero más que la ambientación física es el talento del elenco lo que consigue otorgar credibilidad a Palmas y Cañas. Varias generaciones de repentistas han privilegiado al programa. Aunque nos embarga la nostalgia por disfrutar de la gran Celina González o la genialidad de Justo Vega, hemos podido presenciar actuaciones fabulosas de otras figuras: María Victoria Rodríguez, Emiliano Sardiñas, María del Carmen Prieto y, además, otros representantes noveles de la riquísima tradición guajira.

El popular programa con Pepe Mejías como anfitrión, cuenta con una muy buena salud y resulta vital en la promoción de costumbres musicales y danzarias cubanas de gran autenticidad

Palmas y Cañas nos ha enseñado que ser campesinos es más que trabajar la tierra, es también sacar partido a un buen guateque.

 

 

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