San Felipe Neri, una sala de concierto que todos agradecen

En La Habana Vieja, uno de los municipios más populosos de la capital cubana, existe un inmueble que trasciende el tiempo y llena los sentidos de quienes gustan del arte lírico y operático: es el oratorio San Felipe Neri fundado en el año 1693 y devenido sala de concierto desde el 2003

 

En el lugar han actuado, prestigiosos músicos y agrupaciones como la sinfónica del Instituto Superior de Arte- ISA-, y Lyceum Mozartiano de La Habana, Ensemble Cantiga Armónica y el Quinteto de Saxofones Arsis, por solo mencionar algunos.

Con más de cuatro siglos de existencia, la edificación sufrió serias transformaciones debido a sus variados destinos. Después de 69 años de ser la sede a la Congregación de los Oratorianos, y cementerio de ilustres personalidades, con 406 inhumaciones conocidas, fue por espacio de 103 años estancia de frailes de la Orden de los Capuchinos entre el 27 de octubre de 1775 hasta 1783.

 

A partir de 1841 el Oratorio de San Felipe Neri pasó a ser sólo iglesia. Desde 1887 estuvo a cargo de la Congregación de los Padres Carmelitas Descalzos, quienes la reparan y luego la vendieron en 1924 al Banco de Comercio S.A. Así se convirtió en sucursal bancaria del The Trust Company of Cuba, más tarde sucursal del Banco Nacional y Casa de Acuñamiento de la Moneda de Cuba hasta finales de 1980.

Un hallazgo inesperado ocurrió en el proceso de restauración en el Oratorio San Felipe Neri al encontrarse por primera vez en su sitio original una piedra fundacional y en su interior 33 monedas que simbolizaban la edad que tenía Cristo al morir.

El destino primigenio del oratorio fue, como su nombre lo indica, el de servir de sede a la Congregación de los Oratorianos, orden religiosa fundada en La Habana en 1666, por el obispo Juan de Santo Matías Sáenz de Mañozca y Murillo.

 

Al momento de la fundación de la orden, sus miembros tuvieron como diócesis la vieja y en mal estado Parroquial Mayor de la ciudad, hasta que el 13 de noviembre de 1693, después de varios años de peregrinar por “intramuros” por fin tuvieron casa propia cuando se les fabricó un nuevo templo.

La situación de la Parroquial Mayor era tan precaria ―razón por la que los oratorianos en su momento se movieron de allí—, que los enterramientos de ilustres, que comúnmente se hacían dentro de la parroquial, se diseminaron en otros templos de La Habana.

Los Oratorianos fueron desalojados de allí en 1762 durante la ocupación inglesa, pues los “casacas rojas” como les llamaba el pueblo de la capital, la solicitaron” al obispo católico español para realizar sus cultos protestantes. De modo que los oratorianos solo vivieron 69 años en la edificación; se afirma que tras la partida británica nunca más volvieron a poner un pie en ella dejando a un síndico la administración del inmueble.

La iglesia fue luego baluarte de 29 miembros de la Orden de los Capuchinos, quienes la ocuparon el 12 de junio de 1784, luego de desembarcar y directamente desde el muelle ir en procesión, con sus estandartes, crucifijos y demás ornamentos. Cuentan que los frailes encontraron demasiado lujoso el edificio para el estilo de vida espartana que preconizaban.

El 26 de abril de 1887 la Congregación de los Padres Carmelitas Descalzos se hizo cargo de la iglesia y el edificio recibió su primera reparación capital, ya que con cada cambio de dueño, inquilino y condición, cada quien agregaba o suprimía un detalle.

El 20 de julio de 1924 los Carmelitas oficiaron una misa rezada para anunciar el fin de su permanenciaen el oratorio y su traslado a la nueva parroquia de Nuestra Señora del Carmen, ubicada en la calle Infanta, esquina a Neptuno.

 

Desde agosto de 1926 hasta abril de 1928, bajo la dirección del señor Manuel Couto, comenzó la remodelación del inmueble con el objetivo de adaptar un edificio religioso a las necesidades del Banco de Comercio S.A., que presupuso eliminar la torre campanario, colocar una caja fuerte en el lugar que ocupaba el presbiterio, ajustar espacios para oficinas mostradores, ventanillas y baños que obligaron a cambiar el espacio interno.

En 1959 la Revolución Cubana nacionalizó la banca y el edificio fue sucursal del Banco Nacional; finalmente la Casa de Acuñación de la Moneda de Cuba, hasta finales de la década de los 80.

En el Oratorio San Felipe Neri se encontró una piedra fundacional en su sitio original. Elaborada en un sillar de caliza blanda de 42 x 42 cm de área y 21 cm de profundidad, la piedra tiene labrada en una de sus caras una cavidad de 21 x 21 cm de área y unos 10 cm de profundidad.

La institución cultural está situada en la calle Obrapía esquina a Aguiar; no son pocos los que afirman con deleite que al entrar en la instalación dejan atrás el mundo moderno, y se adentran en el hechizo y la magia de lo antiguo.

Tomado de Radio Rebelde

 

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