La poesía de Lina de Feria. De lo bello a la razón

El libro La belleza de lo entendible de Lina de Feria es resultado de su conjunto poético, donde sobresale una poesía plena de descripciones y donde parece que la mano sondea en la tierra como el polvo memorable

 

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Lina de Feria. Imagen tomada de Google

 Rubén Ricardo Infante

 

Lo bello, estéticamente hablando, es una categoría preciada. Significa que el objeto posee belleza y se muestra como tal. Entender es una capacidad del intelecto, asociada al conocimiento del mundo circundante. Al fusionarse ambos términos en una lógica conjugación permite hacerse la idea de La belleza de lo entendible, con la que Lina de Feria quiere identificarse en cada uno de los procesos o fenómenos que forman parte de su conjunto poético.

El libro bajo el sello de sobriedad a que acostumbra Ediciones Unión (2016) en sus publicaciones, es síntesis de la poética de Lina, autora capaz de realizar una hermosa descripción de un hecho de raíz o índole triste y dejar en los lectores el gusto por los territorios conocidos o transitados ya. Pero también abre una infinita carga de posibilidades para lo desconocido, lo ignoto, los hechos a los cuales no tenemos una forma de nombrarlos o caracterizarlos. Todos estos sentimientos se agolpan como bestias que pugnan por alcanzar la salida, cuando uno concluye la lectura del libro.

Entre los primeros textos que incluye el poemario se encuentra “De María Granados a José Martí” donde en un perfecto imperativo le reclama:

“atiéndeme José Martí / para que evites de una vez ese poema / que no soy el cadáver de hielo / ni el cadáver de un amor que sentías / como hijo del halago / sino una brasa oculta / ardiente como la hoguera de tu soledad / brasa cayendo brasa hasta el último instante / en que condensé toda el agua del río / a medida que fui sin remedio hacia el fondo”.

Es uno de los poemas más potentes que he leído sobre Martí, cargado de significación de la historia, a partir del propio texto de Martí. Solo una mujer sensible, y con esa arrolladora fuerza interior nos puede regalar un texto que impresiona por la fortaleza de cada vocablo y la emoción que transmite.

Sigue una serie de poemas “Sobre Ernesto Guevara y el resto de los hombres”, otro homenaje a la historia y a uno de sus héroes. A los que legaron una vida y pocas veces desde la poesía se les hace una caracterización, no a su imagen y semejanza, sino desde la mirada personal que cada uno de nosotros posee de cualquier héroe. La historia, preocupada por reafirmarse en la cantidad de hazañas memorables de una figura ha lastrado la imagen personal, el rostro humano, la persona detrás de la máscara de mármol conque envuelven a los que atraviesan el tiempo y se ubican en la memoria colectiva de una nación.

Solo dos poemas integran la sección “Espacio y sombra”, uno dedicado a Titanic y el otro titulado como uno de sus libros: País sin abedules.

En un arco terrible que transita desde lo marcadamente bello hasta lo perfectamente entendible va el libro. O pudiera ser todo lo contrario. ¿Quién dice que hace falta entender la poesía? Nadie conoce mejor la belleza que aquel ser carente de poder teórico para describirla, pero que siente el gusto por lo que observa y lo hace suyo, lo personaliza en su forma de aprehender el hecho, el objeto y tomarlo para sí. Como esa mano que sondea en la tierra el polvo memorable.

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