Textiles como mapas del hombre

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Xenia Fernández en su stand Xero. Foto: del autor

La Feria Internacional de Artesanía Fiart 2016 les ha otorgado un merecido protagonismo en esta 20 edición, compartido con la provincia de Cienfuegos

 

Por Toni Piñera

A través del tiempo, los textiles han señalado el camino del hombre, porque son una suerte de mapas de su existencia transformada en arte. Por sus formas, colores, texturas, transformados en trajes y otras labores, es fácil localizarlos en una zona geográfica o país determinado. Ellos hablan de tradiciones, costumbres, maneras de vivir, creencias, y también de sueños, ideas, experiencias porque han sido, en el decursar de los años, inseparables en la vida humana como piel protectora, animando los distintos instantes y estancias de su existencia dondequiera que este se encuentre.

Por eso la Feria Internacional de Artesanía Fiart 2016 les ha otorgado un merecido protagonismo en esta 20 edición, compartido con la provincia de Cienfuegos. Y aunque el diseño en general de este encuentro no ha alcanzado un lugar preponderante este año, y hay que caminar demasiado para encontrar piezas que nos sorprendan —que las hay, pero en menor escala que otras ocasiones—, el textil atrae en diversos rincones.

Transformado por las manos creadoras de artesanos/artistas que, con sus diseños, maneras de hacer, extensiones creativas, entregan nueva vida a diversos materiales para dar rienda suelta a la fabulación de las miradas. Por el camino, el espectador que visite por estos días los pabellones de Pabexpo, que por cierto, por las filtraciones en sus techos, y luego de las lluvias del pasado viernes, se mojaron como el patio de mi casa…, —algo increíble e impensable para un espacio que alberga, cada cierto tiempo, importantes eventos y que debiera solucionar esos problemas tan molestos al público y los expositores—, podrán tropezar por el camino con algunos stands, cubanos e internacionales donde los textiles ocupan primeros planos.

Importantes artífices del diseño nacional muestran sus creaciones en variados lugares dispersos por la Feria. En ellos podrán encontrar ideas, modelos, conjuntos para muchos gustos, como, por ejemplo, de Oscar de la Portilla (Villa Clara), quien en un pequeño espacio atrae por la inteligente concepción de sus trabajos, que motivan por la creatividad y tonalidades, así como los de Lourdes María Trigo (Cienfuegos) que desprenden un hálito de buen gusto. No por azar, ambos artistas fueron homenajeados en este Fiart con el reconocimiento Por la obra de la vida, junto con el pintor popular Mario Pelegrín Pozo (Pinar del Río).

Por el laberinto artesanal de la feria, hay muchas sorpresas hechas a mano sobre los disímiles textiles. La elegancia y distinción, conjugando el negro y el blanco, de formas, por momentos geométricas, en combinaciones que realzan lo femenino, se posan en los trabajos de una artesana que está celebrando sus 35 años en estos menesteres del diseño de ropa: Xenia Fernández en su stand Xero; mientras que José Luis, con una impronta personal, refleja en sus piezas, la fuerza de las tonalidades en telas pintadas y tratadas a mano, sobre la levedad de frescos tejidos como rayón, gasa, algodón y lino.

Y Jesús Frías (Chuchy), cual mago, transforma las telas en carteras y trajes con combinaciones que hacen soñar a las mujeres. Delicadeza en la sencillez, a lo que nos tiene acostumbrados con su quehacer, Mario Freixas, nos regala realizaciones de excelente factura, que causaron admiración por su mirada actual con tintes retro en la pasada Semana de la Moda, mientras que Mirita, en un pequeño pero atractivo espacio denominado Después de los 40, atrapa con amplios blusones en seda y otras combinaciones en lino que resaltan por lo seductor de los finos diseños.

De Trinidad, las labores de deshilado y bordado de la artesana Triel adquieren matices de magia; así como las de la multipremiada artista Analú, que dejan boquiabiertos por la destreza técnica, a la que se une en esta ocasión la joven artista Annia, con esos trabajos en pachtwork que encienden las maravillas por la laboriosidad de sus propuestas. Hay mucho más de Cuba para motivar las retinas.

En cada nueva edición, Fiart nos deleita con el conjunto de la artesanía de otras latitudes. Pero sucede que en los últimos tiempos, los productos artísticos de los visitantes, en término general, no logran «hechizar» por la calidad, y sobre todo, variedad de lo expuesto, si de autenticidad y pericia manual, estamos hablando. Pero sí descuellan algunos pocos espacios como el de la Familia Oré (Perú) con las tradiciones resaltadas en sus trabajos textiles, matizados por su belleza/colorido y bordados que desatan emociones; los de Típica Nabajense (Guatemala) que subyuga las miradas con las habilidades en los tejidos; la India con sus variadas telas, y sobre todo las sedas; Ecuador con la riqueza visual que extrae de sus hermosos paisajes que se trasladan a sus creaciones.

Hubo más de Colombia, Haití, Panamá, España que llevan inscritas sobre esa otra «piel» formas pictóricas surgidas de la imaginación y el talento creativo del hombre en su bregar por la Tierra.

Tomado de Granma

 

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