Venezuela frente a los demonios de Mercosur

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En la lucha contra la Revolución Bolivariana, los conservadores utilizan distintas tácticas

Trío neoliberal intenta suspender de manera definitiva a Caracas

 

Por Mariela Pérez Valenzuela

Argentina, Brasil y Paraguay, en manos de presidentes de derecha, intentan sin argumentos valederos suspender a Venezuela como miembro pleno del Mercado Común del Sur (Mercosur), en otro eslabón de la campaña reaccionaria internacional para aislar al gobierno de Nicolás Maduro y derrumbar la Revolución Bolivariana.

Venezuela ingresó en el organismo subregional en el 2012, luego de seis años de espera,  en momentos en que Paraguay fue enajenada momentáneamente del bloque por organizar y darle un golpe de estado parlamentario al legítimo presidente de ese país, el exobispo Fernando Lugo.

Mercosur está integrado por Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay como socios fundadores. Luego creció con Venezuela, en tanto Bolivia espera ser admitida, -aunque en principio ya fue aceptada- después de que los Congresos Nacionales respectivos avalen su entrada.

Desde que el 29 de julio pasado Caracas ocupara la presidencia pro tempore del grupo –otorgada por orden alfabético- los nuevos gobiernos neoliberales de Mauricio Macri (Argentina), Michel Temer (Brasil) y Horacio Cartes (Paraguay) fomentaron un complot público que no reconoce la jerarquía venezolana.

El gobierno del presidente Nicolás Maduro, fiel a los principios que sustentaron su solicitud de ingreso al bloque subregional, intentó en varias ocasiones acercarse por la vía diplomática a la llamada tríada neoliberal, sin resultado alguno, pues el plan matriz es derrocarlo no solo en Mercosur.

El pasado día 2 en un documento corriente funcionarios del Mercado comunicaron a la Ministra de Relaciones Exteriores de Venezuela, Delcy Rodríguez, la decisión de suspender al país como miembro pleno, violando los estatutos de esa asociación, los cuales indican que las decisiones deben ser tomadas con la presencia de todos los socios.

La denuncia internacional –en momentos difíciles dada la presión de un golpe de estado financiero simultáneo- fue hecha de inmediata por Rodríguez, quien convocó para este lunes un desoído encuentro, también previsto en los documentos fundacionales, para examinar las controversias y buscarles soluciones.

Sin embargo, analistas coinciden en que, salvo Uruguay, cuyo presidente Tabaré Vázquez aceptó reunirse con Maduro en fecha próxima, poco logrará Venezuela para entenderse con los presidentes símbolos del neoliberalismo, pues lo que los separa son razones políticas e ideológicas que atentan contra los intereses de los grandes capitales a los que ellos responden.

Sabido es que desde su ingreso al Mercosur, el fallecido presidente Hugo Chávez quiso, y fue apoyado entonces por otras figuras políticas progresistas y de izquierda, darle un nuevo rumbo a ese bloque en el que convergen grandes economías de Suramérica, y que el bolivariano entendió debía analizar también los problemas sociales que afectan a las grandes masas de Latinoamérica.

Con proyecciones universales, Chávez y sus colegas de época, quisieron dejar atrás un organismo netamente económico-comercial para que los convenios y proyectos tanto locales como internacionales entregaran un porcentaje de ganancias para emplearlas en el orden social.

A pesar de la importancia de la presencia de Venezuela, quinta exportadora de petróleo a nivel mundial, ahora su pertenencia constituye un obstáculo a los planes de los neoliberales que propugnan intercambios con trasnacionales interesadas en apoderarse de los recursos naturales y energéticos de Suramérica, donde, además, encuentran mano de obra barata.

Figuras políticas como la destituida presidenta de Brasil Dilma Rousseff, consideró de “acto peligroso e irresponsable que compromete la convivencia entre las naciones suramericanas” las actuales operaciones de la derecha, el cual está guiado, añadió, “por intereses imperiales que amenazan la soberanía de la hermana nación democrática”.

En la lucha contra la Revolución Bolivariana, los conservadores utilizan distintas tácticas. Ahora, en la nueva treta, acusan a Venezuela de incumplir con las normativas internas de esa organización, cuando en realidad asumió todas las que no entran en contradicción con su Constitución Nacional.

Son Brasil, Argentina y Paraguay los que atentan contra el artículo 37 del Protocolo de Ouro Preto, el cual precisa que “Las decisiones de los órganos del Mercosur serán tomadas por consenso y con la presencia de todos los Estados Partes”, además de que Mercosur no posee mecanismos de sanción en la acusación específica.

El pasado sábado, Maduro incriminó a los gobiernos neoliberales por juzgar y sentenciar a Venezuela, sin que le asista el derecho a defenderse.

“Han obrado de manera injusta, desproporcionada, ilegal, muy injusta”, refirió el Mandatario en Caracas, donde confirmó “un golpe de Estado impuesto en Mercosur”.

En el interés por solucionar la crisis fomentada por la derecha  a lo interno del Mercosur, la canciller Rodríguez convocó una cita de los miembros del bloque para analizar lo que consideró diferencias y buscar una solución colegiada, según prevé el Protocolo de Olivos sobre la solución de controversias.

Una dura batalla a vencer por Maduro y su equipo, pues expertos coinciden en que la tríada neoliberal carece de interés en establecer una relación armónica entre los socios, a pesar de sus diferencias políticas e ideológicas.

La posición del grupo conservador se entiende más claramente, a partir de las declaraciones de la canciller de Argentina, Susana Malcorra, quien calificó a Venezuela de “un problema” que afecta la proyección económica internacional del grupo, en específico, aclaró, con la Unión Europea.

Queda claro que el propósito de este equipo conservador es eliminar a Venezuela para integrarse sin reparos a la Alianza del Pacífico, de la que son miembros Colombia, Chile, Perú y México.

Además, en la mira está el acceso a los Tratados Transpacífico y Transatlánticos con los Estados Unidos, el organizador y gestor de la estrategia para derrocar la Revolución Bolivariana.

Quizás la discreta postura de Uruguay y su Mandatario –quien avisó que la decisión de sus socios puede ser revertida siempre que haya argumentos legales- alivie la tensión que ahora vive Venezuela bajo el nuevo ataque de la contrarrevolución internacional. Uno más en pocos días, luego del ataque a las finanzas del país el pasado fin de semana.

 

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