Para construir el futuro

Se cumplen hoy sesenta años de aquella azarosa y desigual batalla; del coraje estrenado por la bisoña tropa en tierra cubana; del vibrante “Aquí no se rinde nadie” de Almeida

15-01-2015-constructores-cubanos
Foto tomada del periódico La Vanguardia

Rosa Pérez López

Tres días habían transcurrido desde el desembarco de los expedicionarios del Granma, cuando el 5 de diciembre de 1956 en Alegría de Pío el naciente Ejercito Rebelde recibía su bautismo de fuego.

Se cumplen hoy sesenta años de aquella azarosa y desigual batalla; del coraje estrenado por la bisoña tropa en tierra cubana; del vibrante “Aquí no se rinde nadie” de Almeida; del Che compartiéndose entre guerrero y medico para asistir a los numerosos heridos en combate; de la gloriosa muerte del albañil Armando Mestre; del costoso revés militar que no logró menoscabar la certeza de Fidel en el triunfo definitivo de su causa.

Solo a un líder con tanta vocación de constructor de futuros diferentes podía asistirle esa confianza, a pesar del fracaso, de las bajas, de la posterior dispersión de su diezmado destacamento guerrillero. Solo un líder con tanta vocación de constructor sería capaz de soñar desde el Moncada un porvenir donde se alzaran escuelas, hospitales, viviendas y comunidades hasta en los mas apartados rincones de nuestra geografía.

En dos bandos opuestos se afilian los hombres: en el de los que odian y destruyen, y en el de los que aman y construyen. Y es en este último donde Fidel cerrara filas junto a todo un pueblo empecinado en edificar un mañana cada vez mejor, hoy mas que siempre al amparo del inmortal e inspirador ejemplo de su Comandante en Jefe.

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