Nubarrones políticos sobre Haití

elecciones en haiti

Tres candidatos perdedores impugnan elecciones presidenciales

 


Por Mariela Pérez Valenzuela

La situación política en Haití, una pequeña y empobrecida nación del Caribe insular, aparece de nuevo comprometida con la impugnación de las elecciones presidenciales ganadas en primera vuelta por Jovenel Moise, pero sin hacerse firme hasta dentro de tres semanas.

El pasado 20 de noviembre la población haitiana –que en los últimos 10 años sufrió un terremoto con saldo de 200 mil muertos y el reciente huracán Matthew, con otros 800- se volcó en las urnas para tratar de poner fin a la incertidumbre que dejó el exmandatario Michel Martelly cuando concluyó su mandato sin tener un sustituto.

Cómputos oficiales del Consejo Electoral Provincial (CEP) indicaron este lunes que Moise, empresario agrícola de 48 años y candidato del Partido Haitianao Tet Kale de Martelly, ganó la Presidencia con un 55.67% de los votos válidos (595 430), 350 000 votos por encima de su más cercano contrincante Jude Celestín, de la Liga Alternativa por el Progreso y el Empoderamiento de Haití (Lapeh) con 19,52%  (208 837).

Le siguieron Moise Jean-Charles, de la Plataforma de los Hijos de Dessalines, (11,04)  y Marysse se Narcisse, del Familia Lavalas, 8,9). Los restantes 19 candidatos no alcanzaron un uno  por ciento.

De acuerdo con las leyes electorales haitianas, aunque Moise logró más del 50% más uno de los votos válidos, lo cual le otorga el triunfo en primera vuelta,  esa condición  no tendrá valor hasta que transcurran las tres semanas en que postulados perdedores puedan presentar impugnaciones.

Para esa fecha, el CEP habrá analizado y tomado una decisión al respecto.

Celestín, Jean-Charles y Narcisse cuestionaron casi de inmediato el escrutinio con distintos argumentos y una coincidencia: el rechazo de plano al triunfo de Moise y el llamado a la movilización a una población que sufre los estragos del reciente ciclón  y con un alto número de desamparados viviendo en carpas desde el terremoto del 2010 y una alta cifra de enfermos de cólera, entre otros males.

Haití cayó en una especie de vacío político cuando en 2015 hubo también elecciones generales para sustituir a Martelly, quien concluía su mandato. Sin embargo, los mismos que ahora impugnan el proceso también lo hicieron en aquella ocasión cuando Moise ocupó el primer lugar y Celestin el segundo, pero con posibilidades de una segunda  vuelta, ya que ninguno logró la cifra para declararse ganador, como ocurrió ahora.

Desde entonces rige un gobierno provisional, ya que este es el cuarto intento de celebrar las presidenciales, pues el anterior se vio frustrado por el paso del huracán en octubre último.

El llamamiento de los postulados perdedores siembra una incertidumbre en la pequeña nación caribeña, que comparte la isla La Española con República Dominicana, ya que si el CEP acepta las reclamaciones alargaría la orfandad presidencial para la población de unos 11 millones de personas, más del 65 de ellas en pobreza absoluta.

Aun cuando esa porción isleña recibió ayuda internacional en ocasión de Matthew, que devastó aún más el territorio y dejó en miseria total a centenares de agricultores, resulta insuficiente, pues todavía se arrastran los males del terremoto.

Haití es el país más pobre del hemisferio occidental y en su territorio existe una enorme desigualdad social.

 

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