Luces y amor en el camino a la victoria

caravana

Por Maggie Marín Ayarde     mmm@enet.cu

Una tras otras se suceden las imágenes en el paso de la caravana con los restos mortales del Comandante en Jefe hacia la inmortalidad.

Largas y compactas columnas de hombres, mujeres, niños y niñas salen a despedir al más preclaro hijo de Cuba.

Fidel, hombre de pensamiento infinito, de acción audaz, con una amplia visión política significan los habaneros cuando le preguntas por el máximo líder de la Revolución, el de eterna fe en el mejoramiento humano, el de la rebeldía eterna, valor, inteligencia y visión de futuro me responden otros.

Así cada uno de nosotros traza a su Fidel, -a su imagen y semejanza- ese que habita en cada corazón, en cada ser que sufre la partida del guía, del amigo, del hombre de pensamiento político y acción, el que nos iluminó el camino por donde transitar para no dejar de ser libres.

Cabalga en la Caravana de la Victoria, Fidel Comandante, a la indómita Santiago, a la que le asaltó un cuartel en la mañana de la Santa Ana, ciudad donde expuso su alegato y desde entonces la historia lo absolvió por no dejar morir las ideas del Apóstol, ese sol refulgente.

Así  nos enseñó que es bello ser consecuente y luchar hasta el último aliento.

Convencido está este pueblo que te acompañó en las más diversas y complejas batallas y te corteja en este cabalgar hacia la inmortalidad que sólo la idea martiana y fidelista son los estandartes refulgentes porque Salvar, salva.

En medio de tanta tristeza estamos más conscientes que nunca Fidel que “Nosotros seguiremos jugando a lo perdido y tu seguirás vibrando en la montana con un rubí, cinco franjas y una estrella” como expresó el amigo y presidente de Ecuador Rafael Correa, en el multitudinario acto de masas en la Plaza de la Revolución José Martí en el homenaje póstumo al eterno guerrillero al que hoy le decimos Hasta siempre, Comandante!

 

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