Crítica de artes visuales: Del uno al innumerable quién

PORTADA DEL LIBRO
Portada del libro. Foto: Rubén Ricardo Infante

El libro repasa pasajes críticos sobre arte cubano contemporáneo en el tránsito de 1990 a 2010

 

Por Rubén Ricardo Infante

La concepción de la crítica como ejercicio determinante para la creación artística en Cuba presenta momentos de tambaleo en tiempos donde su función es cada vez más necesaria. Para contribuir a llenar este espacio no vacío, pero sí disperso, el libro Del uno al innumerable quién (Ediciones Unión, 2014) rescata importantes pasajes de las artes visuales en la Isla.

En el amplio número de publicaciones de distintas índoles (mediáticas o culturales) aparecen dispersas algunas reseñas sobre obras de arte, sin embargo, es cada vez más notable la necesidad de compendiar los textos que indaguen sobre los procesos de las artes en Cuba.

Bajo este principio de unificar textos, escritos a lo largo de más de veinte años, surge el libro Del uno al innumerable quién de Israel Castellanos.

Merecedor de la Beca de Crítica Bernardo G. Barros en el año 2011 de la Asociación de Artes Plásticas de la UNEAC el libro repasa pasajes críticos sobre arte cubano contemporáneo en el tránsito de 1990 a 2010.

Compuesta en su mayoría por la reseña genérica, ese género que permite sondear en una obra sin todo el andamiaje que requiere la crítica especializada, da cuenta a la vez que valora un evento de los llamados culturales. La manera de organizar las secciones que integran el libro, permite que el lector pueda hacerse una idea de los destinos de la creación visual en Cuba durante el periodo.

Dentro de ese grueso del volumen dedicado a la reseña genérica, con énfasis en las exposiciones, Castellanos se dedica a creadores como Ángel Ramírez, Damián Aquiles, el grabador Abel Barroso… y otros, hasta completar una lista de casi 40 textos sobre artistas y exposiciones.

En el segundo apartado se dedica a analizar algunas problemáticas: mercado del arte, relaciones galería-artista, curaduría, la crítica en la prensa, o recepción del arte. Como prueba del quehacer del crítico en los principales medios de prensa nacionales, aquí se recogen trabajos publicados en la columna Látigo y cascabel del periódico Juventud Rebelde.

En la última sección encontramos una selección de textos sobre exposiciones colectivas, donde se refiere a obras en particular, y a la existencia de las llamadas “poéticas personales”, para de esta manera, enfrentarlas desde los discursos que las mismas refieren. Es también motivación del crítico indagar en algunos eventos, como: la Bienal de La Habana, los saloncitos de los horrores (una práctica que marcó buena parte de la cercana historia del arte insular), el Salón de Premiados o el de Arte Digital.

Para el autor, lo más importante que ofrece el volumen es que: “…contribuye a paliar la dispersión bibliográfica concerniente a la crítica de arte cubano; complementar la visión de otros críticos sobre la obra o poética de significativos exponentes y algunas problemáticas del arte cubano contemporáneo; ser de utilidad en la investigación y la docencia; posibilitar que el receptor no necesariamente especializado se interese en ampliar su conocimiento, entonces la compilación habrá cumplido sus mayores expectativas”.

Como testimonia, son 20 años de tantear los pros y los contras del arte cubano y de esta manera contribuir al reconocimiento de una franja de la visualidad cubana. Una premisa que nos recuerda que ¿veinte años no son nada?

 

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